El día en que la familia Bin Laden salvó a Williams de la quiebra en la Fórmula 1
El patrocinio saudí que rescató al equipo británico en 1978 incluyó cerca de 100,000 libras de la empresa del padre de Osama Bin Laden
A finales de 1977, Frank Williams se quedó sin equipo después de que Walter Wolff comprara su escudería para rebautizarla como Wolff Racing. Con la determinación de construir de cero lo que hoy se conoce como Williams Racing, el británico necesitaba dinero urgente para sostener el proyecto, y lo encontró en un lugar inesperado: Arabia Saudita.
Un piloto de Fórmula 3 hizo de intermediario para que Williams contactara al príncipe Sultan bin Salman, quien lo invitó a su palacio en Riad en enero de 1978. Ahí, el equipo británico cerró el acuerdo que le permitió sobrevivir en la parrilla, en una época donde los petrodólares ya empezaban a moverse en la Fórmula 1, décadas antes de que Arabia Saudita organizara un Gran Premio.
Entre los patrocinadores saudíes que aparecieron en el carenado del monoplaza estuvo la empresa Saudi Binladin Group, fundada por Mohammed Bin Laden, padre de Osama Bin Laden. Se estima que la compañía aportó cerca de 100,000 libras al proyecto de Williams. Saudi Airlines, Albilad, Dallah Avco y TAG completaron la lista de marcas del reino que financiaron al equipo en ese periodo.
Para entonces, Osama Bin Laden ya estaba distanciado de su familia y pronto se uniría a la guerra de Afganistán, antesala de la fundación de Al-Qaeda. Fue su hermano Salem Bin Laden quien negoció directamente con Williams, pues el padre ya había fallecido. El logo de la empresa familiar apareció en el faldón del auto durante la primera victoria de Williams en la Fórmula 1, en Silverstone 1979.
El patrocinio no se extendió mucho más. Frank Williams anticipó que el interés saudí se enfriaría y comenzó a buscar nuevos inversionistas para diversificar el respaldo económico del equipo. El Saudi Binladin Group, por su parte, colapsó años después: en 2015 una de sus grúas cayó en La Meca y mató a 111 personas, y en 2023 la justicia saudí condenó a la empresa a pagar 5.3 millones de dólares y envió a siete responsables a prisión, tras años de intervención estatal derivada de la purga anticorrupción de 2017.


