Hamilton desobedeció a Ferrari en Singapur y le costó el podio
El británico se disculpó por radio tras terminar sexto cuando el muro pedía parar en el VSC
Lewis Hamilton ignoró la indicación de su equipo durante el Virtual Safety Car del Gran Premio de Singapur y la decisión le costó terminar sexto, en lugar de pelear por el podio que parecía a su alcance tras un fin de semana sólido con Ferrari.
El episodio importa porque expone las fricciones que todavía existen entre un heptacampeón acostumbrado a confiar en su instinto y una estructura que apenas aprende a trabajar con él, justo cuando el SF-26 había mostrado señales reales de competitividad frente a Red Bull.

El sábado, Hamilton terminó segundo en la carrera sprint y tercero en la clasificación, a solo 54 milésimas de la pole de Max Verstappen. El domingo, Ferrari montó compuestos distintos en sus monoplazas: blandos para Charles Leclerc y medios para Hamilton, una elección que perjudicó al británico hasta obligarlo a adelantar su parada a la vuelta 18.
Cuando el abandono de Lance Stroll provocó un VSC en la vuelta 39, el muro ordenó a ambos Ferrari entrar a pits para aprovechar la menor pérdida de tiempo bajo neutralización. Leclerc obedeció; Hamilton decidió quedarse en pista, calculando que la posición ganada sobre el monegasco compensaría el riesgo en un circuito donde adelantar es casi imposible.
La apuesta falló: completar 44 vueltas con el mismo juego de blandos generó una degradación insostenible que borró cualquier ventaja y lo relegó al sexto lugar. Fred Vasseur confirmó después que la decisión de no parar fue del propio piloto.
Al cruzar la meta, Hamilton pidió disculpas por radio y reconoció el error frente al equipo. El gesto no resuelve la pregunta de fondo: por qué, pese a la experiencia acumulada en siete títulos, prefirió su lectura de la carrera a la del muro, un desajuste que Ferrari necesita resolver antes de que vuelva a costarle puntos decisivos.


