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Russell resistió el rebufo de Verstappen vuelta tras vuelta para ganar en Bakú

El Mercedes sacó hasta un segundo por vuelta a sus rivales en el tramo final gracias al segundo sector

Redacción DSC 27 de septiembre de 2026 · 14:30 2 min de lectura
Foto: es.motorsport.com

George Russell resistió durante las últimas diez vueltas del Gran Premio de Bakú el acoso constante de Max Verstappen, quien remontó desde la octava posición tras un coche de seguridad que reabrió la carrera por la victoria. El propio Russell describió la presión como una apnea prolongada: 'notaba su aliento en el cuello' mientras encadenaba vueltas de clasificación una tras otra para mantener la distancia.

El dato que dimensiona la exigencia de esas vueltas finales es la comparación con Isack Hadjar, quien en el mismo tramo de diez vueltas perdió cerca de siete segundos de ritmo por el desgaste de los neumáticos blandos. Russell, en cambio, tuvo que apretar al límite porque Verstappen contaba con una ventaja adicional: el rebufo en la recta principal, que valía casi cuatro décimas por vuelta, una táctica similar a la que el neerlandés ya había explotado en Monza.

Foto: es.motorsport.com

La clave de la resistencia de Russell estuvo en el segundo sector y la zona conocida como el castillo, donde el Mercedes W17 recuperaba en cada vuelta la diferencia que perdía frente al rebufo de Verstappen en la recta. Esa fortaleza en tracción y en la transferencia de potencia al asfalto, más que el propio motor, explica por qué Charles Leclerc reconoció que le preocupaban más las décimas cedidas en el tramo técnico que las ocho décimas perdidas en clasificación.

El accidente de Valtteri Bottas provocó una bandera amarilla en una de las curvas más exigentes del trazado, justo antes de la zona de rebufo hacia la recta final. Russell levantó el pie con más margen que Verstappen para evitar riesgos, lo que le costó recuperar medio segundo de ventaja al neerlandés y llegar a la última frenada, la de la curva 16, hasta 18 kilómetros por hora más lento que su rival.

Esa reducción de velocidad también afectó el estado del turbo del Mercedes, alterando la disponibilidad de energía eléctrica del sistema híbrido. Russell tuvo la fortuna de que se tratara de la última vuelta, lo que le permitió descargar toda la batería sin preocuparse por la vuelta siguiente. De haber ocurrido con una vuelta más por delante, el desenlace en Bakú habría sido mucho más incierto.

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