Casi la mitad de los británicos consideraría comprar un auto chino, revela estudio
BYD, Jaecoo, Chery y Omoda dominan las reseñas más leídas de Carwow, superando incluso al BMW iX3
El 49% de los conductores en Reino Unido dice que consideraría una marca china para su próximo auto, según una encuesta de Carwow entre mil 270 usuarios de la plataforma. La cifra representa un salto enorme frente al 35% registrado a principios de 2025 y muy lejos del 24% que se reportaba en la primera mitad de 2023.
El dato importa porque marca un cambio real en el mercado europeo, donde la lealtad de marca ha sido tradicionalmente fuerte y las automotrices chinas apenas empezaban a asomar hace un par de años. El estudio confirma que ese reconocimiento se está traduciendo en ventas concretas.
El conocimiento de marca creció de forma pronunciada en los últimos doce meses. BYD ya es familiar para el 71% de los conductores encuestados. Jaecoo pasó de 46% a 69% de reconocimiento, Omoda subió de 42% a 57% y Chery dio el salto más grande, de apenas 16% a 50%. Xpeng, aunque todavía minoritaria, duplicó su presencia al pasar de 8% a 20%. El porcentaje de encuestados que no reconoce ninguna marca china cayó de 23% a 16% en el mismo periodo.
El precio sigue siendo el gancho principal: 42% de los conductores señala la relación calidad-precio como motivo de compra, contra 36% a inicios de 2026. Un 28% menciona los descuentos agresivos como atractivo adicional, mientras que 19% valora la oferta creciente de modelos eléctricos que ofrecen estas marcas.
Las reseñas más consultadas en Carwow reflejan la misma tendencia: el 70% de los contenidos más leídos este año corresponden a modelos chinos, un salto de 40 puntos porcentuales respecto a hace dos años. Solo el BMW iX3 logró colarse entre los primeros lugares; el resto del top ocho lo ocupan el Jaecoo 7, el Chery Tiggo 8, el BYD Seal, el Jaecoo 8, el Omoda 5, el BYD Seal U y el Chery Tiggo 7.
Ben Carter, directivo de Carwow, atribuye el fenómeno a algo más profundo que el costo de vida: los compradores dejan atrás la lealtad histórica a las marcas establecidas y priorizan tecnología y valor. Falta ver si esta tendencia se sostiene conforme las automotrices europeas ajusten precios y respuestas ante la competencia asiática.


