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Hot Wheels y el MoMA lanzan una réplica a escala del Jaguar E-Type de su colección permanente

El modelo 1:64 recrea el roadster Serie 1 de 1963 que Jaguar donó al museo en 1996 y que Enzo Ferrari admiraba

Redacción DSC 29 de agosto de 2026 · 06:30 2 min de lectura
Foto: silodrome.com

Mattel y el Museo de Arte Moderno de Nueva York presentaron el Hot Wheels x MoMA Jaguar E-Type Roadster, una réplica a escala 1:64 del ejemplar Serie 1 de 1963 que forma parte de la colección permanente del museo. El modelo es el primero de siete diseños que ambas organizaciones lanzarán en conjunto, y llega con una vitrina acrílica que imita la presentación de la pieza real en la galería, además de un cajón deslizable con un folleto informativo, todo dentro de una funda y una caja exterior decorativa.

La pieza que inspiró la miniatura no es cualquier E-Type. Jaguar la donó en 1996, un roadster acabado en azul Opalescent Dark Blue con capota de tela plegable, y se convirtió en el tercer automóvil en ingresar a la colección de Arquitectura y Diseño del MoMA, después de un Cisitalia 202 de 1972 y un monoplaza de Fórmula 1 de Ferrari de 1990. El entonces curador en jefe Terence Riley explicó que el E-Type encabezaba la lista de deseos del museo por su belleza escultórica, su funcionalidad y su impacto en el diseño automotriz posterior.

Detrás de esas líneas está Malcolm Sayer, ingeniero aerodinámico proveniente de Bristol Aeroplane Company, donde trabajó en aviones como el Blenheim y el Beaufighter durante la guerra. Sayer no se consideraba estilista: diseñó la carrocería del E-Type a partir de fórmulas matemáticas que calculaban elipses para definir el contorno del auto, partiendo de cuatro parámetros fijos —altura, longitud, ancho y despeje al piso—. Según un excolega citado por el MoMA, Sayer guardó en secreto su método y murió sin que nadie más lo aprendiera.

El diseño se probó en túnel de viento desde múltiples ángulos, incluyendo el efecto de vientos cruzados, un nivel de rigor inusual para un auto de producción de la época. El resultado fueron líneas ininterrumpidas, defensas mínimas, manijas con forma de gota y faros cubiertos de vidrio en los primeros modelos. La mecánica venía directo de los programas de competencia C-Type y D-Type, que entre 1951 y 1957 sumaron cinco victorias absolutas en las 24 Horas de Le Mans.

El motor de seis cilindros en línea y 3.8 litros del ejemplar del MoMA entregaba 265 caballos a 5,500 rpm y 260 lb-pie de torque, con una velocidad máxima de 149.1 mph según el catálogo del museo, aunque los autos de producción solían rondar los 140 mph altos en pruebas de la época. El 0 a 60 mph se cubría en 7.1 segundos. El auto real se ha exhibido en cinco ocasiones desde su llegada al museo, la más reciente en la muestra Automania, entre julio de 2021 y enero de 2022, escena que la nueva miniatura de Hot Wheels reproduce específicamente.

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