1992: cuando Ford, Nissan y Toyota se disputaron el trono del sedán deportivo
El Taurus SHO defendió su corona ante el Maxima SE y el nuevo Camry SE con motores V6 de 3.0 litros
En agosto de 1992, Car and Driver reunió a tres sedanes de cuatro puertas con vocación deportiva para recorrer las carreteras del sureste de Ohio, entre Mid-Ohio Sports Car Course y el río Ohio. El objetivo: determinar si el Ford Taurus SHO, pionero de la categoría desde 1988, seguía siendo el mejor sedán familiar con alma de deportivo o si Nissan y Toyota ya lo habían superado.
El Taurus SHO llegó al segmento con un V6 de 3.0 litros construido por Yamaha, doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro, capaz de entregar 220 caballos y llevar al sedán hasta 141 millas por hora (227 km/h). Su precio de lanzamiento, menor a 20 mil dólares, se había elevado ya por encima de los 24 mil dólares para 1992, y la versión probada en este comparativo costó 25,849 dólares equipada.
Frente a él aparecieron dos rivales japoneses con la misma fórmula técnica: motores V6 de 3.0 litros, doble árbol de levas y cuatro válvulas por cilindro. El Nissan Maxima SE había recibido una inyección de 30 caballos adicionales respecto a la versión anterior, además de ajustes en su suspensión, y se presentó con un precio de 23,960 dólares en su configuración de prueba. El Toyota Camry SE, la versión más deportiva jamás ofrecida por la marca hasta ese momento, llegó con 185 caballos, una relación final más corta (3.93:1 contra 3.62:1 de otras versiones seis cilindros) y un precio de 23,628 dólares.
En las pruebas de aceleración, el Camry SE resultó el más lento de los tres con un tiempo de 0 a 60 millas por hora (0-97 km/h) de 7.5 segundos y una velocidad máxima de 133 millas por hora (214 km/h), la más baja del trío gracias a su quinta marcha más corta. Aun así, ese tiempo superaba a la mayoría de los sedanes convencionales de la época. El Taurus SHO se mantuvo como el más potente en términos generales, mientras el Maxima SE se ubicó en un punto intermedio de desempeño.
Toyota reforzó el tren rodante del Camry SE con resortes más rígidos, bujes y barras estabilizadoras reforzadas, amortiguación recalibrada, dirección asistida más directa y llantas con clasificación V. El sistema de frenos de disco en las cuatro ruedas contaba con antibloqueo opcional. En la evaluación final de los editores, el Camry SE obtuvo las calificaciones más altas del comparativo, incluyendo un 10 perfecto en ajuste y acabados, la única puntuación máxima otorgada a cualquiera de los tres autos en cualquier categoría.


