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Los hermanos Whittington compraron su Porsche en el paddock para ganar Le Mans 1979

Meses después usaban la recta del circuito que compraron para aterrizar avionetas cargadas de droga

Redacción DSC 11 de septiembre de 2026 · 13:50 2 min de lectura
Foto: motorpasion.com

En las 24 Horas de Le Mans de 1979, minutos antes de la salida, Don y Bill Whittington le ofrecieron 200,000 dólares en efectivo a Erwin Kremer, dueño del equipo Kremer Racing, para comprar su propio Porsche 935 K3 y así garantizar que ellos, y no el piloto de mayor experiencia Klaus Ludwig, arrancaran la carrera. Kremer aceptó y los hermanos texanos condujeron los dos primeros relevos antes de cederle el volante a Ludwig.

La carrera de 1979 quedó marcada por la lluvia y una serie de descalificaciones y averías en los favoritos: el Porsche 936 de Jacky Ickx, Brian Redman y Jurgen Barth fue descalificado tras recibir ayuda externa por la rotura de una correa, mientras que el 936 de Bob Wollek y Hurley Haywood, del equipo del fugitivo David Thieme, perdió 13 vueltas por problemas mecánicos. Tras 12 horas de competencia, el Porsche 935 K3 de Ludwig y los Whittington ya era líder, posición que administraron hasta el final.

Foto: motorpasion.com

La victoria disparó la demanda del 935 K3 entre equipos privados para la temporada siguiente y convirtió a los hermanos de Lubbock, Texas, en celebridades instantáneas del automovilismo. Con las ganancias, Don y Bill Whittington compraron el circuito de Road Atlanta, en Georgia, entonces una pista dedicada a carreras amateurs que ellos transformaron en una fecha relevante del calendario de la IMSA.

El interés de los hermanos por Road Atlanta iba más allá de la competencia: su recta larga servía, según se documentó después, como pista de aterrizaje nocturna para avionetas que transportaban droga desde Sudamérica. Dos aviones despegaban juntos y volaban tan cerca uno del otro que los radares los registraban como una sola aeronave; mientras uno aterrizaba de forma legal en el aeropuerto de Atlanta, el otro descargaba la mercancía ilegal en la pista del circuito.

Foto: motorpasion.com

El estilo de vida de los Whittington, financiado con coches de carreras sin patrocinadores visibles, atrajo la atención de la agencia tributaria estadounidense y de la DEA. En 1986, Don fue acusado de lavado de dinero y Bill de tráfico de drogas y evasión fiscal. Don cumplió año y medio de cárcel tras devolver 7.5 millones de dólares, mientras que Bill recibió una condena de 15 años, de la que salió libre en 1990.

Tras su liberación, ambos hermanos fundaron una compañía de venta de aviones y vuelos privados, aunque en 2018 Bill volvió a prisión, esta vez por evasión fiscal. Su paso relámpago por Le Mans, comprado en efectivo en el paddock minutos antes de la bandera verde, sigue siendo uno de los episodios más singulares en la historia de la carrera francesa.

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