Baterías CATL de 14 años conservan 85% de su capacidad tras el retiro
Las celdas LFP salieron del primer proyecto de almacenamiento a gran escala del mundo, activo desde 2011 hasta junio de 2025
CATL, el mayor fabricante de baterías para autos eléctricos y almacenamiento energético del mundo, extrajo más de 50 celdas de litio hierro fosfato (LFP) del Proyecto Zhangbei, el primer sistema de almacenamiento a gran escala con baterías de litio, y descubrió que conservan alrededor del 85% de su capacidad original después de casi 14 años de uso continuo.
El hallazgo importa porque las celdas LFP de CATL equipan a un número creciente de autos eléctricos en todo el mundo, incluyendo modelos que llegarán próximamente a Occidente como el Slate y el Ford Fathom. Si estas celdas resisten casi año y medio y media década de ciclos de carga y descarga sin fallar, la promesa de durabilidad de los eléctricos gana un respaldo con datos reales, no solo con proyecciones de laboratorio.
El sistema de Zhangbei entró en operación en 2011 con una capacidad de 63 megawatt-hora, alimentó con energía limpia los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022 en Beijing y permaneció activo hasta junio de 2025. En todo ese periodo, ninguna de sus celdas tuvo que ser reemplazada.
Nueve años después de su puesta en marcha, en plena pandemia, CATL ya había tomado muestras del proyecto y determinado que las celdas todavía tenían capacidad para 6 mil ciclos adicionales. Aquella prueba fue solo un paso intermedio antes del análisis final que la compañía realizó tras el retiro definitivo del sistema este año.
Los ingenieros de CATL sometieron las celdas retiradas a pruebas exhaustivas y encontraron que, además de conservar el 85% de su capacidad, todavía podrían ofrecer cerca de mil ciclos más de carga y descarga, suficientes para otros 10 años de vida útil en sistemas de almacenamiento secundarios o de menor escala. El examen interno reveló ánodos y cátodos todavía alineados correctamente, buena intercalación de litio y sin señales evidentes de envejecimiento en el grafito.
Los resultados confirman una ventaja conocida de la química LFP frente a las celdas de níquel-manganeso-cobalto (NMC): mayor resistencia al desgaste por uso intensivo, aunque con menor densidad energética. Esa robustez, sumada a su menor costo de fabricación, explica por qué cada vez más fabricantes occidentales están adoptando esta tecnología en sus autos eléctricos.


