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Bristol Beaufighter: el rarísimo clásico británico que escondió su potencia por tradición

Solo 16 de 18 unidades sobreviven de este V8 turbo carrozado por Zagato que costaba 40 mil libras en 1981

Redacción DSC 2 de septiembre de 2026 · 12:40 2 min de lectura
Foto: silodrome.com

Bristol Cars produjo el Beaufighter entre 1980 y principios de los años noventa, y de las 18 unidades construidas, la que ahora resurge es la número 16, un ejemplar prácticamente olvidado que marcó un hito silencioso: fue el primer auto de lujo británico equipado con un V8 turbocargado.

La cifra exacta de unidades sigue en disputa. Un recuento antiguo elaborado con un exvendedor de Bristol contabiliza 19 ejemplares, mientras que el registro del Bristol Owners Club llega a 28. La marca nunca reveló cifras de potencia ni de torque, una política que mantuvo durante toda su historia, la misma reserva que aplicaba Rolls-Royce en esa época.

El Beaufighter nació como evolución del Bristol 412, carrocería diseñada por Zagato en Italia y atribuida al estilista Giuseppe Mittino, quien tomó como referencia el Lancia Beta Spider de 1974. Bajo el aluminio afilado se mantenía el mismo chasis de perfil cuadrado y la misma distancia entre ejes de 9 pies con 6 pulgadas que usaba el Bristol 400 desde 1947.

El corazón del Beaufighter fue un V8 Chrysler de 360 pulgadas cúbicas (5.9 litros) alimentado por un carburador Carter de cuatro cuerpos, al que Bristol añadió un turbocompresor Rotomaster comprado en Estados Unidos, desarmado y reconfigurado según sus propias especificaciones. Una válvula de prioridad desviaba el compresor en aceleraciones suaves para que el auto se comportara como el 412 naturalmente aspirado dentro de la ciudad.

Las pruebas de época ubicaron su velocidad máxima entre 140 y 150 mph, con 0 a 60 mph en unos 6 segundos. La revista Motor Sport, en su edición de octubre de 1981, registró 140 mph de máxima y un consumo de 16.5 mpg con un tanque de 21 galones; el auto pesaba 3,800 libras.

En 1981, Bristol cobraba cerca de 40 mil libras por el Beaufighter, cifra equivalente a unas 159,321 libras en 2026, o alrededor de 215,736 dólares actuales. La compañía, dirigida entonces por el expiloto Tony Crook, se mantenía deliberadamente pequeña: los autos se armaban a mano en la planta de Filton y se vendían en una sola tienda en Londres, con una política de no construir más de tres unidades por semana.

El destino de este ejemplar número 16 y los detalles de su reaparición no se han precisado, pero su rareza —apenas 18 unidades originales y una identidad de diseño que sigue dividiendo opiniones— lo mantiene como una de las piezas más singulares de la historia automotriz británica.

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