Bugatti llevó el Tourbillon a 45°C en Sevilla para probar su sistema de enfriamiento
El hypercar combina un V16 atmosférico con tres motores eléctricos para sumar 1,800 caballos de fuerza
Bugatti sometió al Tourbillon a temperaturas superiores a los 45°C en carretera y pista en Sevilla, España, como parte de un nuevo episodio de su serie documental 'A New Era'. El objetivo fue comprobar si los sistemas de enfriamiento del hypercar pueden mantener bajo control tanto el tren motriz como la cabina sin alterar la carrocería del auto.
El Tourbillon combina un motor V16 atmosférico con tres motores eléctricos que en conjunto entregan 1,800 caballos de fuerza. Dos de los motores eléctricos se ubican en el eje delantero y un tercero respalda al V16 en la parte trasera, todo alimentado por una batería de 800 voltios. Esa arquitectura genera una carga térmica considerable que Bugatti necesitaba validar antes de que los autos lleguen a manos de los clientes.
Daniel Ríos Hidalgo, ingeniero de desarrollo vehicular en Bugatti Rimac, explicó que el reto fue enfriar la cabina y el compartimento del motor sin comprometer el diseño exterior del auto. Para lograrlo, el equipo desarrolló circuitos de enfriamiento internos capaces de mantener todos los sistemas en temperaturas controladas sin modificar las líneas del Tourbillon.
Las pruebas en Sevilla incluyeron tanto carreteras abiertas, que alcanzaron alrededor de 45°C para simular el uso real de un cliente en climas cálidos, como una pista de carreras donde el auto enfrentó cargas sostenidas en llantas, frenos, tren motriz y sistemas de enfriamiento de manera simultánea. Más de 200 termopares fueron instalados en el prototipo para monitorear la respuesta térmica de cada zona del vehículo.
España no fue el primer extremo climático para el Tourbillon. Unos 15 meses antes, un prototipo XP fue probado en Dubái bajo temperaturas que superaron los 50°C. En el otro extremo, Bugatti también realizó pruebas invernales en Arjeplog, Suecia, donde el termómetro llegó a -30°C para evaluar el manejo en baja adherencia, el frenado, la estabilidad y si la cabina se mantenía habitable en frío severo.
Paolo Magrone, piloto de desarrollo vehicular en Bugatti Rimac, señaló que el confort de la cabina influye directamente en el desempeño: cuando el conductor no se siente cómodo, resulta difícil ser preciso al volante. Bugatti trata los programas de calor y frío como partes complementarias de un mismo proceso de validación, orientado a confirmar que el auto se comporta de forma consistente cuando la simulación se enfrenta al asfalto real.
Las 250 unidades del Tourbillon ya están vendidas, con entregas que comenzarán en 2026 y la finalización del programa prevista para 2029. Bugatti planea construir alrededor de 80 autos al año en su planta La Manufacture, en Molsheim, Francia, con un precio de arranque de 3.8 millones de euros antes de impuestos.


