Duramax: la respuesta tardía de GM que humilló a Cummins y Power Stroke en el 2001
El motor turbodiesel de 6.6 litros nació con Isuzu y llegó a 300 caballos y 520 lb-pie de torque
General Motors lanzó en 2001 el motor Duramax, un turbodiesel de 6.6 litros desarrollado junto con Isuzu, con el que equipó las versiones Heavy Duty 2500 y 3500 del Chevrolet Silverado y el GMC Sierra de la generación GMT800.
La llegada tardía de GM al segmento diesel de trabajo pesado marcó un giro para la marca, que durante dos décadas había dejado el terreno libre a Dodge con su Cummins de 5.9 litros y a Ford con su Power Stroke de 7.3 litros, mientras insistía en sus motores de gasolina V8 de bloque grande.

El Duramax original, conocido como LB7, entregaba 300 caballos de fuerza y 520 lb-pie de torque gracias a un sistema de inyección directa common rail de alta presión, el primero de su tipo en la industria. Para contexto, el Ford Mustang SVT Cobra de esa época rendía 320 caballos y el Chevrolet Corvette Z06 alcanzaba apenas 385 lb-pie de torque.
A diferencia de sus rivales, el Duramax no exigía una transmisión manual para desbloquear su potencia máxima. GM se asoció con Allison para ofrecer la transmisión automática de cinco velocidades 1000, que entregaba todo el potencial del motor sin necesidad de clutch, algo que sí requerían los compradores de Ford y Dodge de aquellos años para exprimir sus respectivos motores.


El Duramax también destacó por su capacidad de remolque de 12,000 libras, superior a las 10,000 de Ford y las 8,500 de Dodge, además de ofrecer la mejor eficiencia de combustible del segmento en ese momento. Esa combinación de potencia, suavidad y practicidad impulsó las ventas de camionetas de GM un 31% en su primer año, con más de 2.6 millones de unidades vendidas.
Veinticinco años y seis generaciones después, el Duramax sigue vigente en la gama de camionetas pesadas de Chevrolet y GMC, consolidado como uno de los motores diesel más longevos y reconocidos del mercado estadounidense.

