El gobierno de Trump reprende a Ford por su alianza con la china CATL
El secretario de Transporte pide a Jim Farley romper vínculos, aunque GM y Stellantis también usan tecnología china
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, envió el martes una carta a Jim Farley, director general de Ford, exigiéndole romper vínculos con empresas chinas. Duffy calificó de "profundamente alarmante" el acuerdo de licencia que Ford mantiene con CATL para fabricar baterías de litio-hierro-fosfato en una planta de Michigan.
Para el lector aficionado a los autos, el episodio revela cuán errático se ha vuelto el pulso político sobre la industria automotriz estadounidense justo cuando las marcas del país intentan competir con la tecnología china en baterías y vehículos eléctricos.
La carta acusa a Ford de "profundizar dependencias operativas con competidores estratégicos", aunque Duffy no señala que la empresa haya violado ninguna ley. Ford respondió calificando el señalamiento como "un intento equivocado de acaparar titulares" y publicó una respuesta extensa en su sitio web; Farley concedió una entrevista al Wall Street Journal para aclarar su postura.
El caso de Ford no es aislado dentro de la industria: General Motors utiliza baterías chinas en el Chevrolet Bolt, Stellantis posee una participación en la china Leapmotor y distribuye sus autos fuera de China, y la startup Slate emplea baterías LFP fabricadas en Estados Unidos por la china Gotion. Ninguna de ellas recibió una reprimenda similar.
La contradicción se agudiza porque, días antes de la carta de Duffy, la Casa Blanca había elogiado la misma planta de Michigan. Tras la controversia, la cuenta oficial de respuesta rápida en X calificó a Ford como "una GRAN empresa estadounidense" con "un trabajo tremendo" en inversión doméstica.
El trato desigual se repite en otros casos: Polestar, controlada por la china Geely, fue expulsada del mercado estadounidense por su tecnología china, mientras Volvo, también de Geely, permanece activa pese a compartir plataforma y planta de ensamblaje en Carolina del Sur con el Polestar 3.
Estados Unidos ya aplica aranceles del 100% a vehículos chinos y restricciones a cierta tecnología desde la administración Biden. Un comité del Senado avanza una ley que prohibiría vender autos en el país a empresas con más del 15% de propiedad china, mientras la senadora Elissa Slotkin afirmó haber escuchado rumores de que la Casa Blanca podría abrir el mercado a marcas chinas en las próximas semanas.


