Jim Farley revela qué obligó a Ford a replantear su control de calidad
Dos tercios de los líderes en manufactura e ingeniería de la marca fueron reemplazados tras el fallido lanzamiento del F-Series Super Duty
El director general de Ford, Jim Farley, confirmó que el problemático lanzamiento de la quinta generación de la Super Duty en 2023 funcionó como el punto de quiebre que forzó a la compañía a rehacer por completo su enfoque hacia el control de calidad.
El dato importa porque Ford ha encabezado durante años la lista de fabricantes con más llamados a revisión en Estados Unidos, un problema costoso en reputación y en dinero que afecta directamente la confianza del comprador hacia la marca.
Según Farley, fallas de software y la escasez de semiconductores obligaron a la empresa a estacionar miles de camionetas casi terminadas en estacionamientos por todo el país mientras se resolvían los defectos antes de enviarlas a las agencias. El episodio, dijo, evidenció que el modelo de trabajo interno ya no funcionaba.
A partir de ese momento, Ford reemplazó a dos terceras partes de sus líderes en las áreas de sistema industrial, manufactura, cadena de suministro e ingeniería. Farley explicó que quienes operaban bajo una mentalidad de 'es suficientemente bueno' fueron removidos, lo que detonó una contratación masiva de nuevos directivos en los últimos años.
El cambio no fue solo de personal, sino de cultura: Ford pasó de un esquema donde se buscaba culpables a uno donde, al reportarse un defecto, la compañía atiende el problema de inmediato y busca su causa raíz, incluso si eso significa frenar líneas de producción o retrasar el lanzamiento de un vehículo.
Los resultados ya se reflejan en cifras externas. Ford se ubicó como la marca generalista mejor calificada en el Estudio de Calidad Inicial de J.D. Power más reciente. Sin embargo, la marca sigue liderando la industria en número de llamados a revisión durante este año.
El propio Farley reconoció que el verdadero desafío no es un buen resultado puntual, sino sostener lanzamientos y producción de alta calidad durante un periodo de cinco, diez o quince años, el estándar que analistas como Karl Brauer, de iSeeCars, atribuyen a la reputación de durabilidad construida por Toyota durante décadas.


