La F1 alista un V8 turbo de 2030: 50 kilos menos y sin el sonido que asusta a las ciudades
El nuevo motor tendrá solo 100 kW de potencia eléctrica, muy por debajo de las unidades actuales
La FIA y los fabricantes de Fórmula 1 avanzan hacia un acuerdo sobre el motor que sustituirá a las actuales unidades de potencia, con la mira puesta en un debut posible desde 2030. La arquitectura ya está definida: un V8 de 3.0 litros con turbocompresor, una decisión que resolvió meses de debate entre los ingenieros de las escuderías.
La opción de un motor atmosférico, la favorita de los aficionados nostálgicos por su sonido, quedó descartada por un motivo que poco tiene que ver con la pista: los decibeles. Circuitos urbanos como Melbourne, Miami, Madrid, Singapur, Bakú y Las Vegas operan bajo restricciones de ruido que un V8 sin turbo difícilmente hubiera podido cumplir, lo que ponía en riesgo la continuidad de esas sedes en el calendario.
El turbocompresor elegido será de dimensiones reducidas, pensado para elevar el volumen del sonido respecto a los motores híbridos actuales sin rebasar los límites que exigen esas ciudades. La electrificación no desaparece, pero pierde protagonismo: el proyecto contempla un motor eléctrico de apenas 100 kW, una cifra considerablemente menor a la de las unidades de potencia vigentes, además de una electrónica mucho más simple.

El peso es otro de los frentes donde la FIA busca corregir el rumbo. La meta es que la nueva unidad complete pese al menos 50 kilogramos menos que los motores actuales, una reducción que impactará directamente en el diseño de los monoplazas y en su comportamiento en pista.
Uno de los puntos que sigue sin resolverse es el sistema de adelantamiento. Todo indica que el DRS utilizado hasta el cierre de la temporada 2025 no regresará; en su lugar, se estudia un mecanismo inspirado en el 'push to pass' de la IndyCar, que otorgaría a los pilotos un extra de potencia temporal bajo ciertas condiciones durante la carrera.
La fecha exacta de introducción del nuevo reglamento continúa en discusión entre la FIA y los fabricantes, aunque 2030 aparece como el objetivo más firme para adelantar el cierre del ciclo técnico actual. Los problemas de fiabilidad y costos de la generación híbrida vigente aceleraron esta reflexión hacia un concepto de motor más simple y tradicional.
Falta por definir el calendario final de aprobación, los detalles del sistema de potencia extra y si todos los fabricantes actuales mantendrán su compromiso con la Fórmula 1 bajo estas nuevas reglas. La decisión marcará el rumbo del campeonato para la próxima década.


