La FIA confirma que el motor térmico de Red Bull es el más potente de la parrilla
Red Bull pidió una revisión de los datos porque muchos consideran mejor el propulsor de Mercedes
La FIA publicó los resultados del primer y segundo periodo de evaluación de las unidades de potencia (ADUO) y confirmó la clasificación que ya se intuía desde el GP de Mónaco: el motor térmico de Red Bull es la referencia de la parrilla, por delante del de Mercedes, al que muchos en el paddock consideraban el más fuerte hasta ahora.
El resultado no sorprendió del todo, porque solo Ferrari y Audi habían introducido novedades antes de Zandvoort, y esos cambios se consideraban menores. Lo relevante es que se trata de la primera confirmación oficial de la Federación sobre el orden de potencia entre fabricantes en la era 2026, algo que hasta ahora solo circulaba como percepción dentro de los equipos.
El anuncio no llegó sin fricciones. Red Bull solicitó una revisión de los datos tras conocer el resultado preliminar, petición que contribuyó al retraso en la publicación oficial. La revisión, sin embargo, confirmó la clasificación inicial. Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, explicó que "basándonos en la calidad de los datos, el análisis es increíblemente sólido, lo que nos proporciona un elevado nivel de confianza en nuestras conclusiones".
El ADUO, sin embargo, no mide todo el paquete de potencia: se basa casi exclusivamente en el valor del motor térmico, mientras que la contribución eléctrica tiene un peso marginal en la evaluación. La FIA identificó desde el diseño del reglamento que la batalla real de desarrollo entre fabricantes ocurriría en la parte eléctrica, por lo que decidió dar mayor libertad ahí y usar mecanismos de compensación para el motor de combustión.
En la primavera de 2025, la Federación propuso a los fabricantes ampliar los parámetros de evaluación con factores como el tamaño del turbo, la presión de los gases de escape y la temperatura del plenum, para tener una lectura más completa de cada proyecto. La propuesta fue rechazada por las propias marcas, que prefirieron mantener un método más simple: medir la potencia con un sensor único a la salida del motor, un principio similar al que usa el WEC para evaluar trenes motrices.
La potencia del motor térmico se obtiene restando la potencia eléctrica, leída en tiempo real por la centralita, del total medido en pista. La FIA no busca el pico máximo de potencia, sino que pondera los datos en distintos puntos del circuito, ya que la medición ocurre directamente en competencia y no en un banco de pruebas.


