Lexus romperá la tradición de Toyota y fabricará su próximo SUV eléctrico primero en China
La producción arrancará en Shanghái en otoño de 2027, antes de llegar a Japón
Toyota planea fabricar un nuevo SUV eléctrico de Lexus en China antes que en Japón, su mercado de origen, según reportó el diario Nikkei. La producción comenzará en el otoño de 2027 en la nueva planta de Lexus en Shanghái, actualmente en construcción desde junio de 2025.
La decisión marca un giro relevante para Toyota, que históricamente desarrolla y produce sus vehículos primero en Japón. Ahora prioriza a China, el mercado de eléctricos más grande del mundo, con alrededor del 60% de las ventas globales de EV en 2025, cifra cien veces mayor a la de Japón, de acuerdo con datos de GlobalData.
El nuevo SUV eléctrico usará métodos de manufactura avanzados, incluido el gigacasting, para reducir costos y acelerar los tiempos de producción. La planta de Shanghái arrancará con un ritmo de mil unidades mensuales en 2026 y escalará a decenas de miles de unidades para 2028, bajo lo que Toyota llama internamente 'Lexus speed', un intento de igualar la velocidad de desarrollo de rivales locales como BYD.
El proyecto llega después de que Toyota canceló planes anteriores para desarrollar un Lexus eléctrico insignia en Japón con procesos de producción similares. Fuera de China, la automotriz mantiene su estrategia de 'múltiples caminos', centrada en híbridos y motores de combustión adaptados a cada mercado, mientras que en territorio chino compite bajo reglas completamente distintas.
China es el tercer mercado más importante para Toyota, después de Estados Unidos y Japón, pero también el más presionado por la irrupción de marcas locales de bajo costo. Entre enero y julio de este año, la compañía vendió cerca de 810,000 vehículos en el país, 18% menos que en el mismo periodo de 2025. Toyota ya fabrica eléctricos en China, como el SUV bZ3X, a través de sus asociaciones con GAC y FAW, pero este nuevo Lexus representaría el primer modelo desarrollado ahí desde cero antes que en Japón.
Un vehículo nuevo suele tardar entre cuatro y cinco años en desarrollarse bajo los estándares tradicionales de Toyota. En China, los fabricantes locales logran completar ese proceso en apenas dos años, una brecha que empuja a las marcas establecidas a adoptar tecnología, baterías y procesos de producción chinos para no quedarse atrás. El desafío se agrava con las proyecciones de BYD, cuyo director ejecutivo, Wang Chuanfu, prevé superar a Toyota en ventas globales dentro de los próximos cinco años.


