Sin garaje, pero con burbuja: así protege un escocés su Renault 5 GT Turbo
El clásico de los años 80 vive bajo una pérgola con lona y una funda inflable que aísla al coche del polvo y la lluvia
Un vecino de un pueblo escocés encontró la manera de mantener impecable su Renault 5 GT Turbo sin tener garaje: lo guarda dentro de una burbuja de aire inflable, a la vista de cualquiera que pase por su calle. El video, publicado en Instagram por el usuario @fedeiannoneok, muestra el montaje completo durante un viaje por Escocia.
El caso ilustra una costumbre muy extendida en Reino Unido: muchas casas adosadas tienen porche delantero para aparcar, pero no garaje. Ante la lluvia constante del clima escocés, el dueño del R5 optó por una solución que va mucho más allá de la típica funda de plástico, la cual suele deteriorarse en pocos meses por el sol y la intemperie.

La protección tiene varias capas. Primero, una malla de goma sobre el piso de grava. Encima, una pérgola con estructura metálica fija y un entramado de madera y lona que actúa como techo. Y, como capa final, la burbuja de aire, que aísla completamente al coche del exterior: del polvo, de la lluvia y del contacto con otros vehículos. Algunos modelos de estas fundas inflables incluso permiten mantener una temperatura constante en el interior, ideal para la conservación de la pintura y los materiales originales.
El dueño del R5 GT Turbo llevó el detalle al extremo: dentro de la burbuja colocó un cartel con el logotipo clásico del rombo de Renault y el nombre del modelo, como si el coche estuviera exhibido en un museo. También le puso calzos en las ruedas, un gesto que confirma el nivel de cuidado detrás de todo el montaje.


Este sistema de fundas inflables no es nuevo, pero tampoco es común fuera de los garajes cerrados, donde se usa para evitar que el polvo y los cambios de temperatura dañen a los coches. Verlo instalado a la intemperie, en plena calle, es mucho más inusual y habla de la cultura del motor que existe en algunos vecindarios británicos, donde los clásicos conviven con el día a día de sus dueños pese al clima adverso.


