Un camión militar M931A2 de 1990 se transforma en casa rodante de 36 pies
Plan B Trucks de Utah conservó el motor Cummins turbodiésel de 240 caballos y el sistema de inflado de llantas desde la cabina
Un tractocamión militar BMY M931A2 6x6 de 1990 terminó su vida útil en el Ejército de Estados Unidos convertido en una casa rodante de expedición de aproximadamente 11 metros de largo. El taller Plan B Trucks, de Utah, realizó la conversión en 2017 sin tocar el chasis, la caja de cambios ni el sistema de frenos de aire original del vehículo.
El interior conserva paneles de madera en paredes y piso, un comedor tipo dinette, un sofá cama plegable, varias áreas para dormir y una cocina completa con estufa de inducción, microondas y refrigerador con congelador. El baño separa las zonas húmeda y seca, y el camión suma un televisor abatible, iluminación LED, calefacción a diésel, aire acondicionado y un sistema eléctrico doméstico alimentado por baterías de litio y paneles solares.

Bajo el cofre permanece el motor original: un Cummins 6CTA8.3 turbodiésel de 8.3 litros con seis cilindros en línea, que entrega 240 caballos de fuerza a 2,100 rpm y 745 libras-pie de par a 1,500 rpm. La documentación del vehículo señala que el motor recibió una reconstrucción completa en 2008, cuando todavía prestaba servicio militar. La transmisión es una Allison automática de cinco velocidades, acoplada a una caja de transferencia de doble rango y ejes Rockwell.
El M931A2 fue la versión tractora del M939A2, generación turbocargada de la familia de camiones de 5 toneladas del Ejército estadounidense. BMY, división de Harsco Corporation, los fabricó en Marysville, Ohio, entre finales de los años ochenta y principios de los noventa, tras un contrato de 1986 valuado en mil millones de dólares por 15 mil unidades. Vacío, el M931A2 pesaba 19,895 libras, y su quinta rueda podía soportar hasta 15 mil libras de un semirremolque cargado con hasta 37,500 libras adicionales.


La serie M939 introdujo frenos de aire y transmisión automática de serie en los camiones de 5 toneladas del Ejército, además del sistema central de inflado de llantas (CTIS), exclusivo de la versión A2, que permitía ajustar la presión desde la cabina según el terreno: 60 psi en carretera, 35 en campo traviesa, 25 en lodo o nieve y 12 psi en emergencias. Entre 1983 y 1993 el Ejército compró cerca de 34,900 unidades de la serie completa, y para 1998 todavía mantenía en inventario 31,800 camiones M939, de los cuales 16,800 eran versiones A2.
La vigencia operativa de tres décadas que esperaba el Ejército para estos vehículos explica por qué un número creciente de ellos ha llegado a manos civiles en años recientes, donde talleres especializados como Plan B Trucks los reconvierten en vehículos de expedición capaces de recorrer largas distancias gracias a sus tanques gemelos de combustible y su tren motriz de grado militar.


