Vandalizan el primer Koenigsegg Gemera entregado a un cliente en Copenhague
El propietario, Johan Röd, esperó seis años para recibir el hiperdeportivo de 3 millones de dólares
El primer Koenigsegg Gemera entregado a un cliente en el mundo sufrió un ataque de vandalismo días después de que su propietario, Johan Röd, comenzara a manejarlo por las calles de Europa. El hiperdeportivo apareció con las ventanas, puertas y espejos destrozados a pedradas mientras estaba estacionado afuera del Hotel d'Angleterre en Copenhague, Dinamarca.
La policía danesa investiga el caso y revisa las cámaras de seguridad de la zona, aunque hasta el momento no ha identificado un motivo ni a los responsables. El ataque ocurrió durante la noche, según reportes que circularon primero en redes sociales antes de que Carscoops les diera mayor difusión.
Koenigsegg presentó el Gemera en marzo de 2020, pero la producción tomó años en concretarse hasta llegar al primer cliente. Este ejemplar en particular se mostró públicamente apenas este verano, y su dueño comenzó a recorrer Europa con él en agosto, documentando parte del viaje en la cuenta de Instagram de la agencia donde lo recogió.
Antes del ataque, el auto ya generaba controversia en foros daneses de Reddit. Usuarios señalaron que el Gemera circulaba sin placa delantera, un requisito legal en Dinamarca, y que además portaba placas temporales suecas. Esto último molestó a varios comentaristas, quienes interpretaron que el propietario aún no pagaba el impuesto del 150 por ciento que Dinamarca aplica a autos de este valor, una cifra que algunos calificaron de profundamente injusta hacia otros dueños de autos de lujo en el país.
El Gemera, valuado en alrededor de 3 millones de dólares, es el cuatro plazas más potente de Koenigsegg y combina un motor de combustión con tres motores eléctricos. Aunque el daño luce reparable, la factura para devolverlo a su estado original será considerable dado lo exclusivo de sus componentes.
Por ahora no se sabe cuánto tardará la reparación ni si las autoridades danesas darán con los responsables del ataque. Lo que sí queda claro es que ni el precio ni la exclusividad de un hiperdeportivo lo protegen de la atención no deseada, sea de admiradores o de quienes ven con malos ojos su presencia en la vía pública.


