Washington presiona a Ford para romper su alianza con Geely en la planta de Valencia
El secretario de Transporte de EE.UU. exige cortar lazos con el fabricante chino por 'seguridad nacional'
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, envió una carta al consejero delegado de Ford, Jim Farley, para exigirle que rompa sus vínculos con el fabricante chino Geely y con el proveedor de baterías CATL. El requerimiento pone en la mira el acuerdo firmado en julio para la planta de Ford en Almussafes, cerca de Valencia, y llega directamente desde la administración de Donald Trump por motivos de seguridad nacional.
El pacto entre Ford y Geely otorga el 66% de la fábrica valenciana a la automotriz estadounidense y el 34% al gigante chino, que debe producir ahí vehículos eléctricos de bajas emisiones. Ford, por su parte, conserva la sección de la planta destinada a modelos como el Bronco europeo. Según la carta de Duffy, el acuerdo 'ayuda a los adversarios estratégicos a consolidar una posición clave en los mercados occidentales', y sostiene que una empresa que aumenta su dependencia de competidores como China deja de ser un socio confiable para Washington.

La presión llega en un momento delicado para Almussafes. La planta tiene capacidad para fabricar más de 400,000 vehículos al año, pero en 2025 produjo apenas 90,000 unidades, tras periodos prolongados de ERTE. El acuerdo con Geely representaba la primera señal positiva para sus más de 4,000 trabajadores, celebrada tanto por la Generalitat Valenciana como por el Gobierno de Pedro Sánchez como una apuesta firme por el futuro de la fábrica.
La carta de Duffy llega semanas después de que Jim Baumbick, presidente de Ford Europa, visitara Almussafes para tranquilizar a los sindicatos sobre el porvenir de la planta, que celebrará su 50º aniversario en octubre. Ahí nació el Fiesta en 1976, y hoy la fábrica espera la llegada de un modelo multienergía prometido para mediados de 2027.

El Departamento de Transporte de Estados Unidos no ha anunciado sanciones ni una intervención formal contra Ford, pero la carta se lee como una advertencia política en un contexto ya tenso entre Washington y Madrid, marcado por diferencias sobre la OTAN y otros temas diplomáticos. Trump ha criticado repetidamente al Gobierno español en los últimos meses, incluso planteando públicamente aislarlo dentro de la Alianza Atlántica.
Ford ha respondido que las críticas de la administración estadounidense contienen errores factuales y ha defendido la lógica industrial detrás de la alianza con Geely. Por ahora no está claro si la presión de Washington se traducirá en medidas concretas contra la automotriz o si el acuerdo con el fabricante chino seguirá adelante sin cambios.


