Audi invertirá 4,000 millones de dólares en una planta en Georgia para sus SUV grandes
El Q7, el Q8 de segunda generación y el inédito Q9 se fabricarán ahí, pero la construcción aún depende del visto bueno de Volkswagen
Audi prepara su primera planta de fabricación propia en Estados Unidos, una inversión de 4,000 millones de dólares cerca de Macon, Georgia, destinada a construir sus SUV de mayor tamaño. La construcción arrancaría en 2027 y la producción comenzaría a inicios de la década de 2030, aunque el proyecto todavía necesita la aprobación del consejo de supervisión de Volkswagen Group, algo que el CEO de Audi, Gernot Döllner, espera conseguir antes de que termine el año.
La planta tendrá capacidad para fabricar hasta 200,000 vehículos al año y generará alrededor de 4,500 empleos directos. Será una instalación exclusiva para la marca de los cuatro aros, y aproximadamente la mitad de su producción se destinará al mercado estadounidense, el más relevante del mundo para SUV de lujo de gran tamaño.
Döllner confirmó a Automotive News qué modelos llevarán la etiqueta Made in USA: el Q7, el Q8 de segunda generación y el inédito Q9, que llegará para competir directamente contra el BMW X7 y el Mercedes-Benz GLS. Los tres equiparán motores de combustión y variantes híbridas enchufables; no habrá versiones eléctricas ni la opción del V6 diésel disponible en Europa, descartada en Estados Unidos desde el escándalo del Dieselgate.
Mientras la planta de Georgia arranca operaciones, el Q7 y el Q9 seguirán llegando desde la fábrica de Bratislava, en Eslovaquia, probablemente ya con una actualización de medio ciclo para cuando la producción estadounidense comience. El Q8 de segunda generación, anunciado este año y que según Döllner se presentará en un futuro cercano, tampoco estaba contemplado hasta que la nueva directiva de Audi cambió los planes del producto.
Los modelos más pequeños no se verán afectados: el Q5 seguirá llegando desde la planta de San José Chiapa, en México, y el Q3 continuará fabricándose en Győr, Hungría, al menos durante la fase inicial de la planta de Georgia, aunque Döllner no descartó que eventualmente también se produzca en suelo estadounidense.
Antes de decidirse por una planta nueva, la directiva de Audi evaluó fabricar estos modelos en la planta de Volkswagen en Chattanooga, Tennessee, o en la futura fábrica de Scout Motors en Blythewood, Carolina del Sur. Finalmente optó por construir desde cero, una decisión que responde tanto a una estrategia de crecimiento en Norteamérica como a la necesidad de reducir la exposición de la marca a los aranceles que han golpeado las finanzas de todo el Grupo Volkswagen.
El beneficio real de fabricar localmente dependerá de cómo evolucionen las reglas comerciales y las cadenas de suministro para cuando la planta abra sus puertas. Por ahora, Audi solo tiene pendiente un paso formal: la luz verde del consejo de Volkswagen, que de llegar antes de fin de año marcaría el inicio de la primera huella industrial propia de la marca en Estados Unidos.


