Tesla diseñó el Cybercab para aceptar baterías LFP más baratas y duraderas
El robotaxi tiene espacio vacío en el paquete de celdas pensado para esta química desde el inicio
El Cybercab de Tesla fue diseñado desde su concepción para poder aceptar celdas de litio-hierro-fosfato (LFP), reveló Robert Sumpf, director de ingeniería de diseño mecánico para los módulos y paquetes de batería de la compañía, durante una entrevista con el canal de YouTube Munro Live.
Sumpf detalló que el paquete de baterías del Cybercab tiene espacio vacío tanto junto a los módulos como debajo de ellos, una reserva intencional para migrar a una química de menor densidad energética conforme la producción escale. Lars Moravy, vicepresidente de ingeniería de vehículos de Tesla, añadió que la empresa también descubrió que necesitaba menos celdas de las que originalmente calculó.
Actualmente el Cybercab utiliza celdas 4680 con química de níquel-manganeso-cobalto, diseñadas internamente por Tesla. La marca ya tiene experiencia con LFP: vendió brevemente versiones del Model 3 con esta química en Estados Unidos. Aunque las baterías LFP almacenan menos energía que las formulaciones de alto contenido de níquel, el espacio adicional en el paquete permitiría compensar la pérdida de autonomía con más celdas.
Para un vehículo pensado como robotaxi, la durabilidad pesa más que la autonomía máxima. Las celdas LFP suelen ser más estables térmicamente y resisten mejor los ciclos repetidos de carga y descarga, una ventaja directa para un auto que pasará horas en operación continua. En el video, los ingenieros de Tesla señalaron que el Cybercab está diseñado para durar 500 mil millas, lo que obligó a priorizar también la facilidad de reparación.
A diferencia del Model Y, donde el paquete de baterías es estructural y las celdas están pegadas entre sí, el empaquetado del Cybercab permite retirar los módulos con mayor facilidad, lo que reduciría los costos de reemplazo. Ese diseño modular cobra sentido si Tesla pretende operar una flota masiva de robotaxis, donde el mantenimiento a gran escala se vuelve un factor de costo crítico.
El argumento de fondo, sin embargo, es económico: las celdas LFP son más baratas de producir que las de alto níquel, lo que ayudaría a Tesla a bajar el costo unitario del Cybercab. Para un vehículo que la empresa busca fabricar en volúmenes enormes, cada dólar ahorrado en manufactura se multiplica rápidamente.
Tesla no ha confirmado una fecha para el cambio de química ni ha dicho si el Cybercab arrancará producción con LFP o con las celdas actuales. Lo que sí adelantó la compañía es que las primeras entregas a clientes del Cybercab comenzarán antes de que termine el año.


