Cadillac Cimarron: el compacto que pasó de vergüenza a joya de colección
La versión 1986 con V6 de 125 hp y interior rojo total corrigió los errores del modelo original de 1982
El Cadillac Cimarron nació en 1982 por presión de los propios concesionarios de la marca, que veían cómo compradores jóvenes se iban con BMW, Volvo y el Mercedes-Benz 190E sin tener una opción compacta de lujo americana que ofrecerles. GM respondió con un derivado del Chevrolet Cavalier que, en su primer año, resultó decepcionante: un cuatro cilindros de 1.8 litros carburado, un divisor de plástico en el asiento trasero que limitaba el auto a cuatro pasajeros, y un precio de 12,181 dólares que no convencía a nadie. Se vendieron 25,968 unidades ese año.
Para 1983 llegaron los primeros cambios serios: una nariz con parrilla más formal, similar a la de los De Ville y Fleetwood, faros de niebla de serie y, sobre todo, un motor de 2.0 litros con inyección de combustible que sustituyó al carburado original. El divisor plástico del asiento trasero desapareció y el Cimarron pasó a tener capacidad real para tres pasajeros atrás. Ese año se construyeron 19,194 unidades con un precio inicial de 12,215 dólares, cifra competitiva frente al Saab 900S (13,826 dólares) y el BMW 320i (13,290 dólares).

El salto más importante llegó en 1985, cuando Cadillac añadió como opción un V6 de 2.8 litros con 125 caballos de fuerza y 155 lb-pie de torque, una mejora sustancial frente al modesto cuatro cilindros. El paquete se completó con rines de aleación y molduras laterales que por fin le dieron al Cimarron una identidad propia frente a sus hermanos de plataforma J de Chevrolet, Pontiac, Oldsmobile y Buick.
La versión 1986 se considera la culminación del proyecto: llegaron calaveras envolventes, faros compuestos con luces ámbar integradas, una consola central rediseñada con tapizado de piel y un sistema de audio premium Delco Bose como opción. El V6 con inyección multipunto podía combinarse con transmisión manual de cuatro velocidades o automática de tres, y el equipo de serie incluía asientos de piel, control de crucero, volante forrado en piel, vidrios y seguros eléctricos, y desempañador trasero. Los precios de ese año fueron de 13,128 dólares con el motor de cuatro cilindros y 13,838 dólares con el V6, con una producción de 24,534 unidades.


Entre los colores disponibles para 1986 estaban Chamois, Commodore Blue, Academy Gray, Silver Frost, Bordeaux Red y Heather, además de tonos como Russet o Burgundy que definían interiores completamente combinados: asientos, tablero, consola, alfombras, volante, columna de dirección y hasta la palanca de velocidades en el mismo color. Esa atención al detalle, hoy prácticamente extinta en la industria, es parte de lo que atrae a coleccionistas actuales hacia los últimos Cimarron, muy distintos del modelo que definió su mala reputación en 1982.

