El Honda Accord de 1978 fue tan bueno que mandó a 18 ejecutivos a prisión
El escándalo de sobornos por asignación de autos involucró 50 millones de dólares y un acuerdo civil de 329 millones
En 1978, el Honda Accord llegó a Estados Unidos con un nivel de calidad que ningún competidor local igualaba: puertas que cerraban con un golpe seco y sólido, una palanca de direccionales que se deslizaba con precisión y plásticos interiores muy por encima del estándar de la época. Todo esto por unos 4,000 dólares, un precio menor al de autos compactos domésticos pero con mucho mejor equipamiento.
La demanda fue tan alta que los clientes hacían fila para conseguir uno, y los concesionarios que recibían más unidades de fábrica —lo que la industria llama 'allocation'— se convirtieron en una mina de oro. Honda, Toyota y Datsun (luego Nissan) pasaron de 1.1 millones de ventas combinadas en 1978 a 1.4 millones en 1982, mientras los fabricantes de Detroit perdían 4,200 millones de dólares y caían a su nivel más bajo de ventas desde 1961, según un análisis de Stephen D. Cohen para el National Security Archive.

La presión de Washington llevó a Japón a aceptar en 1981 una Restricción Voluntaria de Exportaciones que limitó sus envíos a Estados Unidos a 1.68 millones de unidades anuales, lo que volvió aún más escasa —y valiosa— cada asignación de autos por concesionario. En ese contexto surgió, según fiscales federales, el mayor escándalo de soborno comercial en la historia de Estados Unidos, con cerca de 50 millones de dólares en efectivo y regalos de por medio.
El caso, documentado por el exejecutivo Steve Lynch en su libro de 1997 'Arrogance and Accords', reveló que un tercio de los mil concesionarios de Honda en el país participó en el esquema, entregando efectivo, relojes Rolex, remodelaciones de casa, membresías de golf y colegiaturas universitarias a cambio de mejores asignaciones de autos. El extejecutivo Jack Billmyer resumió la cultura interna con una frase que terminó citándose en la corte: 'En American Honda no te pagan un millón de dólares, pero puedes vivir como millonario'.


Todo salió a la luz cuando un concesionario de New Hampshire, Richard Nault, demandó a American Honda por terminación injustificada de franquicia; durante el proceso surgieron indicios de delito que el juez remitió al FBI. Billmyer y Dennis Josleyn, ambos exgerentes de ventas de Honda, fueron condenados en una corte federal de Concord, New Hampshire, a cinco y seis años de prisión respectivamente. En total, 18 ejecutivos de Honda fueron sentenciados por cargos federales y otros diez recibieron condenas menores, mientras los concesionarios afectados ganaron una demanda civil colectiva por 329 millones de dólares.

