El taller que convierte Mazda Miata en pequeños Ferrari desde Whidbey Island
Jim Simpson ha transformado más de 200 autos con líneas inspiradas en carrozados italianos de los años 50 y 60
En Whidbey Island, al oeste de Seattle, el diseñador Jim Simpson construye pequeños homenajes a la carrocería italiana clásica usando como base al Mazda Miata NA. Su modelo insignia, llamado Italia, toma la silueta del Ferrari 250 GTO y la aplica sobre el chasis del roadster japonés, con un resultado 60 libras más ligero que un MX-5 de fábrica y más de 160,000 millas recorridas en el ejemplar personal de Simpson.
La historia de Simpson con Mazda no es reciente. En los años 90 construyó el Blue Ray III, un carrocerío inspirado en los Lancia de posguerra pero montado sobre un sedán Mazda 929, que acompañó en Monterey Car Week a dos Lancia Aurelia rebautizados Blue Ray I y II, obra original de Giovanni Michelotti y Vignale para el especialista Nardi. Este año, esos dos Lancia volvieron a exhibirse en Pebble Beach más de 30 años después de su primera aparición conjunta, y Blue Ray I recibió un reconocimiento de los jueces.
El impacto de aquel Blue Ray III fue tal que Mazda le envió a Simpson un Miata NA entonces nuevo con una sola instrucción: 'haz algo interesante'. Él tomó como referencia la nariz afilada del Ferrari Daytona Spyder y la adaptó al pequeño roadster, en un guiño a la réplica que Crockett y Tubbs manejaron en Miami Vice, aquella basada en mecánica de Corvette. Al estacionar su 'Miami Roadster' junto a un Daytona Spyder auténtico en el Concorso Italiano, la reacción de los aficionados fue de simpatía, no de rechazo.
Simpson no fabrica réplicas ni tributos literales: toma la esencia de diseños italianos de mediados de siglo y los reinterpreta en formas propias. Su proceso conserva técnicas tradicionales de carrocero: bocetos, modelos a escala y formado manual en acero antes de crear los moldes de fibra de vidrio. El catálogo de variantes ha crecido con versiones inspiradas en carrocerías Zagato y en Ferraris de Pininfarina, todas con mecánica de Miata debajo.
Actualmente, en su taller se construye un Italia GTZ por encargo, aunque la personalización de autos representa solo una parte del negocio: Simpson Design se dedica principalmente a la restauración de vehículos clásicos. Antes que diseñador, Simpson fue mecánico especializado, formación que explica por qué sus creaciones no solo lucen bien, sino que también funcionan como autos del día a día.


