Honda pide ayuda a la FIA y hasta Mercedes respalda el rescate en plena crisis de motor
Lawrence Stroll ya amenazó con separar a Aston Martin de Honda si el problema no se resuelve
Honda estrenó en Zandvoort una nueva versión de su unidad de potencia y, tres carreras después, el diagnóstico es el mismo que con la anterior: sigue sin ser competitiva. El temor que empieza a circular en el paddock es que ese motor termine por sacar a Fernando Alonso de la Fórmula 1.
El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, se ofreció públicamente a ayudar a Honda en lo que haga falta y aseguró que le preguntaría directamente a Alonso qué necesita el proyecto para mejorar. Las conversaciones con el piloto y con Aston Martin ya están en marcha.

Lejos de generar polémica por el trato preferencial, la propuesta ha sumado apoyos. Toto Wolff, jefe de Mercedes, se manifestó a favor: "Queremos que sean competitivos y exitosos y queremos tener a todos los constructores top dentro del deporte", declaró sobre Honda.
Wolff fue más allá al respaldar la gestión de Ben Sulayem con Alonso. "La conversación del presidente y Alonso fue justa. Necesitan más. Las reglas se han hecho para hacer lo mejor para el deporte y necesitas ajustes de vez en cuando", dijo el austriaco, que ya había ofrecido apoyo a Honda a inicio de temporada.

Detrás del discurso sobre el bienestar de Alonso hay un temor más concreto: perder a Honda como fabricante representaría un golpe económico para equipos y organizadores. Lawrence Stroll, dueño de Aston Martin, ya amenazó con romper la relación con la marca japonesa, que se quedaría sin clientes en la parrilla.
Por ahora no existe ningún plan oficial. A principios de año la FIA ya amplió el ADUO para Honda, medida que resultó insuficiente. Ahora se discuten más homologaciones y un límite de presupuesto superior exclusivo para la marca, mientras el personal experto de Tokio ya trabaja en el proyecto.
El plazo real es 2027: si para entonces Honda no logra un motor competitivo, la Fórmula 1 entera podría enfrentar un problema que, de momento, nadie en el paddock quiere anticipar.


