Lincoln reduce sus concesionarios en EE.UU. y gana rentabilidad pese a vender menos
La marca busca bajar de 300 distribuidores para 2027 mientras prepara el regreso del Corsair y un posible rival del G-Class
Lincoln apuesta por tener menos concesionarios para vender más autos y ganar más dinero por tienda. La marca pasó de 797 distribuidores en Estados Unidos a finales de 2019 a 387 actualmente, y planea bajar de 300 para finales de 2027, como parte de una consolidación que arrancó en 2023.
La estrategia le importa al comprador de lujo porque implica menos puntos de venta pero, en teoría, mejor experiencia: según Automotive News, los concesionarios Lincoln que operan de forma independiente van camino a cerrar 2026 como su tercer mejor año en rentabilidad, con un rendimiento por tienda que se ha duplicado.
Parte del plan incluye separar físicamente las tiendas Lincoln de las de Ford, algo que la marca promueve desde 2018. El diseño de showroom con paneles de vidrio, que Lincoln llama 'vitrine', ya suma cerca de 200 ubicaciones independientes, tras la apertura reciente de la tienda número 100 construida bajo ese concepto.
La mejora en rentabilidad llega con un matiz importante: las ventas de Lincoln en Estados Unidos cayeron 12% en los primeros nueve meses de 2026, en buena parte por la salida de producción del Corsair, ensamblado en Estados Unidos, a finales de 2025. La marca planea traerlo de vuelta para el modelo 2027, esta vez importado desde China.
A mediano plazo, Lincoln también prepara una SUV robusta de chasis de largueros basada en el Ford Bronco, pensada como rival del Mercedes-Benz Clase G y el Land Rover Defender, con un precio estimado de alrededor de 70,000 dólares y llegada proyectada para 2029, de acuerdo con reportes; Ford no ha confirmado el proyecto.
El futuro de la marca también dependerá de la producción. A partir de 2030, Ford planea dejar de importar modelos Lincoln fabricados en China hacia Estados Unidos, presionado por aranceles de hasta 52.5% sobre vehículos como el Nautilus, una medida que después alcanzará también al Corsair.
Con menos tiendas pero más sólidas, Lincoln necesita ahora que los productos acompañen la apuesta: una vitrina más atractiva no basta si la marca quiere convencer a compradores de lujo que hoy eligen marcas alemanas.


