Los baches de Austin desnudan la rigidez que persigue a los F1 de 2026
Verstappen llegó a soportar hasta 9G de impacto vertical en el trazado texano con los monoplazas de la era anterior
El Circuito de las Américas conserva su sello particular en la temporada 2026: un asfalto lleno de baches y desniveles que vuelve a poner en aprietos a los monoplazas, pese al cambio de reglamento técnico. Max Verstappen recordó que el año pasado, con los coches de efecto suelo ya maximizados, llegó a soportar impactos verticales de hasta 9G en ciertos puntos del trazado.
El dato importa porque la nueva generación de autos no logró escapar del problema. Aunque el fondo plano perdió peso en la búsqueda de carga aerodinámica, los equipos siguen necesitando una plataforma estable para que el resto de los elementos aerodinámicos funcione en conjunto, lo que limita qué tan blandas pueden ser las suspensiones.
Pierre Waché, director técnico de Red Bull, explicó después de los entrenamientos libres que el RB22 rebota considerablemente en Austin porque su rigidez no difiere mucho de la del año pasado. El fenómeno se agrava en las frenadas de las curvas 1 y 12, donde los alerones móviles delanteros y traseros se cierran a gran velocidad y generan un aumento súbito de carga aerodinámica que empuja el coche contra el asfalto.
El problema ya se había detectado durante los test de pretemporada en Baréin, donde el cierre de los alerones móviles provocó que varios autos golpearan el fondo plano contra los baches de la curva 1. En Austin el efecto se intensifica por las múltiples ondulaciones del trazado y porque esa frenada se produce en subida, una combinación que además contribuyó a los bloqueos de neumáticos registrados durante los libres del viernes.
Encontrar el ajuste correcto se complica porque Austin exige estabilidad aerodinámica tanto en las curvas rápidas del primer sector como en los cambios de dirección del tramo final. Suavizar demasiado la suspensión para absorber los baches resta precisión y consistencia aerodinámica; endurecerla de más vuelve al monoplaza más vulnerable a los golpes del asfalto, un dilema que enfrentan todos los equipos de la parrilla, aunque el RB22 aparece entre los más sensibles.


