Los restos de un McLaren 720S que mató a dos personas se incendian solos un mes después
El auto ardió de nuevo en un corralón de Costa Mesa sin nadie cerca, según cámaras de seguridad
El 13 de septiembre, James Wehr, de 27 años y cofundador de South Orange County Cars and Coffee, perdió el control de su McLaren 720S modificado en el cruce de Culver Drive y Deerfield Avenue, en Irvine, California. El auto se estrelló contra un árbol con tal violencia que se partió en varias secciones y se incendió de inmediato. Wehr y su acompañante, Alexis 'Lexi' Kramer, de 22 años, murieron en el lugar.
Más de un mes después, el caso volvió a los encabezados por una razón insólita: los restos del McLaren se incendiaron por segunda vez, estando resguardados en un corralón de Costa Mesa y sin nadie cerca del vehículo. El Departamento de Policía de Irvine difundió el video de vigilancia que capturó cómo la sección delantera del auto comenzó a arder espontáneamente la tarde del miércoles 14 de octubre.
El hecho importa porque pone sobre la mesa un riesgo poco discutido fuera de los autos eléctricos: el de los incendios diferidos tras un choque severo, incluso en vehículos de combustión interna. El 720S no usa batería de tracción de litio, pero sí cuenta con una batería de arranque de 12 voltios con esa misma química, y las autoridades confirmaron que el impacto original dañó de forma extensa el sistema eléctrico del auto.
Según el New York Post, los investigadores descartan por ahora que se trate de un incendio provocado. Tanto el choque original como este segundo incendio permanecen bajo investigación, y las autoridades aún no determinan si el daño eléctrico sufrido en septiembre detonó la combustión de octubre.
El caso recuerda a los episodios de termal runaway documentados en autos eléctricos, donde una batería de iones de litio dañada puede reencenderse semanas después de un accidente sin que haya una fuente externa de calor. Aquí la diferencia es que el vehículo involucrado es un superdeportivo de gasolina, lo que abre una pregunta más amplia sobre qué tan seguros son los componentes eléctricos de alto rendimiento en un choque severo.
Por ahora no hay plazos para que la investigación concluya, ni declaraciones de McLaren sobre el caso. Lo que sí queda claro es que, más allá de la singularidad del segundo incendio, la tragedia central sigue siendo la pérdida de dos vidas, y las autoridades esperan que esclarecer ambos incidentes ayude a prevenir casos similares.


