NHTSA investiga a Comma.AI por cinco choques con su sistema autónomo
Tres muertes y 11 heridos en incidentes donde openpilot no detectó vehículos detenidos
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras abrió una investigación preliminar contra Comma.AI el 21 de septiembre tras identificar cinco choques en vehículos equipados con su sistema openpilot. Los incidentes reportan colisiones contra vehículos detenidos o de movimiento lento en el mismo carril, con un saldo de tres muertes y 11 heridas graves. Según datos preliminares, el sistema de conducción semiautónoma de la empresa con sede en San Diego no habría detectado los obstáculos en el carril.
Comma.AI vende accesorios aftermarket que se instalan en 15 minutos y funcionan con más de 325 modelos de automóviles. El dispositivo utiliza una cámara propia de la compañía y los sensores del vehículo para mantener control automático de velocidad y dirección. Openpilot, su sistema de asistencia de conducción de código abierto, realiza funciones de control de crucero adaptativo y centrado automático de carril, además de acelerar, frenar automáticamente ante otros vehículos y direccionar para seguir la carretera.

La red neuronal del sistema, entrenada con millones de millas de datos de conducción, promete manejo sin intervención por horas. Sin embargo, Comma.AI especifica en su página web que los conductores deben mantenerse alerta y listos para tomar el control en todo momento. A pesar de estas advertencias, la publicidad de la compañía enfatiza que el sistema es capaz de "conducir durante horas sin intervención".
La NHTSA evaluará el rendimiento del sistema y los mecanismos de seguridad destinados a garantizar una operación segura de los dispositivos Comma.AI. También investigará si software modificado basado en openpilot, conocido como "fork", estuvo involucrado en los incidentes. La agencia federal recopilará datos para verificar el estado del sistema en cada caso.
Comma.AI comenzó a desarrollar su sistema aftermarket desde 2015 como alternativa a Tesla y Waymo, los líderes del mercado de conducción autónoma. La investigación marca el primer golpe regulatorio significativo contra la empresa y pone en la mira la seguridad de los sistemas autónomos de consumo masivo instalados en vehículos no diseñados originalmente para estas capacidades.


