Pedro de la Rosa revela el verdadero don de Newey, más allá del lápiz
El piloto español recuerda cómo Newey le rediseñó el alerón de un McLaren tras una sola pregunta en 2005
Pedro de la Rosa asegura que la fama de Adrian Newey como ingeniero que dibuja a lápiz es una distracción: su verdadera cualidad, dice, es escuchar a los pilotos y traducir esa información en soluciones concretas. El español lo contó en el podcast oficial de la Fórmula 1, Beyond The Grid, después de haber trabajado con Newey en McLaren y de reencontrarse con él dos décadas después en Aston Martin.
El dato importa porque desmonta el mito del genio solitario y explica por qué Newey sigue siendo determinante incluso a los 67 años, en su nueva etapa como socio técnico y director de equipo de Aston Martin desde 2026.

De la Rosa relató una reunión técnica en Australia 2005, recién bajado del McLaren MP4-20. En vez de preguntar por subviraje o sobreviraje, Newey quiso saber por qué no podía ir más rápido en la curva 1. Al descubrir que el piloto usaba unos seis grados de ángulo de dirección, Newey explicó que el túnel de viento del equipo no probaba el coche por encima de esa cifra, así que desconocían el comportamiento real en ese rango. En la siguiente carrera, McLaren llevó modificaciones al alerón delantero que redujeron la sensibilidad del auto al ángulo de dirección.
El español también compartió una escena de julio de 2025, durante el Gran Premio de Gran Bretaña: en una visita de prensa a la fábrica de Aston Martin, un sábado a las ocho de la noche, encontraron a Newey trabajando solo en su oficina. Para De la Rosa, esa disciplina explica por qué sigue destacando pese a haber ganado ya prácticamente todo lo que ofrece la Fórmula 1.
El arranque de Newey como director de equipo no ha sido sencillo. El AMR26 y la nueva unidad de potencia Honda comenzaron la temporada muy por debajo de las expectativas, un inicio que el propio ingeniero calificó como una pesadilla. Aston Martin no ha detallado plazos concretos para revertir la situación, aunque el testimonio de De la Rosa sugiere que el método de trabajo de Newey seguirá siendo el mismo: escuchar al piloto y encontrar la solución que los datos por sí solos no muestran.


