Por qué conviene cambiar el retén del cigüeñal junto con la distribución
La pieza cuesta desde 10 euros, pero evita desmontar el motor completo otra vez
Cambiar la correa de distribución es una de las tareas de mantenimiento más caras en cualquier taller, con un costo promedio de entre 500 y 800 euros en España. El gasto no viene de la pieza en sí, sino de la mano de obra: el mecánico debe desmontar buena parte del motor para llegar hasta ella.
Por eso, cuando el auto ya está en el taller para este trabajo, conviene aprovechar y revisar o sustituir otros componentes que quedan expuestos durante el proceso, en lugar de esperar a que fallen y obligar a repetir todo el desmontaje.

Josef Sánchez, mecánico del taller MotorSAG de Mataró, recomienda poner especial atención al retén del cigüeñal en los motores 1.6 HDI diésel que desarrolló el antiguo Grupo PSA. Este motor se usó no solo en Citroën y Peugeot, sino también en Ford, Volvo, Mazda, MINI, Suzuki y Mitsubishi gracias a acuerdos de suministro entre fabricantes.
Según Sánchez, la correa o el kit de distribución de estos motores aguanta muchos kilómetros sin problema, pero el retén del cigüeñal suele terminar con fugas de aceite antes de que llegue el siguiente cambio de distribución. Su consejo es sustituirlo aunque todavía no presente fugas visibles, aprovechando que el motor ya está abierto.

El argumento es económico: el retén trasero cuesta entre 10 y 30 euros, y el delantero entre 20 y 50 euros. Cambiarlo en ese momento evita una futura reparación que, de presentarse por separado, obligaría a pagar de nuevo toda la mano de obra de desmontar la distribución solo para acceder a una pieza de bajo costo.


