Renault, Volkswagen y Stellantis presionan a la UE para suavizar la meta de 2030
Renault advierte que podría recortar 300 mil autos en Europa si Bruselas no cede
En el Salón del Automóvil de París, los máximos directivos de Renault, Volkswagen y Stellantis se sentaron con el ministro de Industria de Francia, Sébastien Martin, y con el vicepresidente de la Comisión Europea a cargo de Industria, Stéphane Séjourné, para exigir que se relaje la meta de reducción de emisiones fijada para 2030.
El tema importa porque esa norma obliga a que las emisiones promedio de los autos nuevos vendidos por cada fabricante bajen 55% en turismos y 50% en furgonetas respecto a los niveles de 2021, un salto que las armadoras europeas consideran imposible de cumplir sin recortar modelos, líneas de producción y empleos en el continente.

El consejero delegado de Renault, François Provost, fue el más directo: advirtió que si no llega una moratoria, en un año tendría que proponer a su consejo de administración eliminar modelos y reducir en 300,000 unidades la producción en Europa. El CEO de Volkswagen, Oliver Blume, calificó la meta de 2030 como un listón demasiado alto, mientras que desde Alemania se asegura que el acuerdo está casi cerrado gracias a la alineación entre Emmanuel Macron y Friedrich Merz.
Provost aprovechó el encuentro para proponer que Reino Unido se sume al programa franco-alemán 'Hecho en la UE', con un objetivo revisado para 2035 del 90% de reducción, pero sin las medidas compensatorias adicionales que hoy complican el panorama regulatorio.


El consejero delegado de Stellantis, Antonio Filosa, puso el acento en otro riesgo: la creciente fragmentación del sector automotriz europeo, que según él complica cualquier estrategia conjunta frente a Bruselas y frente a la competencia asiática.
Por ahora no hay fecha oficial para una decisión final. Alemania confía en que esta semana se llegue a una conclusión, pero la Comisión Europea no ha confirmado ningún cambio formal a la normativa. Lo que queda claro es que la industria europea pondrá en pausa inversiones y planes de producción hasta que el panorama regulatorio se aclare.


