Rolls-Royce presenta el Phantom Hummingbird, un one-off con incrustaciones de nácar y concha de abulón
Es la primera vez que la marca usa concha de abulón en los paneles de madera de un Phantom
Rolls-Royce reveló el Phantom Hummingbird, un ejemplar único basado en el Phantom Extended y bautizado así por el diseño de colibríes que domina su interior. El proyecto forma parte del programa de personalización de la marca en Crewe, Inglaterra, y representa uno de los encargos más detallados que ha salido de la fábrica.
La pieza central del auto son las mesas de picnic de madera, decoradas con incrustaciones de colibríes hechas con 53 piezas de nácar y concha de abulón, este último material usado por primera vez en la historia de la marca para este tipo de acabado. La combinación de ambos materiales busca imitar el efecto iridiscente de las plumas reales de un colibrí.
El panel trasero, al que Rolls-Royce llama 'Rear Waterfall', complementa el tema floral con un diseño de 83 piezas también en nácar y abulón. El motivo aviar se extiende incluso a la línea de cintura del auto, donde un colibrí fue pintado a mano sobre la clásica línea de contraste que la marca denomina coachline.
Por fuera, el Phantom luce una carrocería bitono: la parte inferior en rojo oscuro y la superior en un tono metálico claro. Adentro, la piel perforada en un tono claro con vivos en marrón oscuro resalta la madera trabajada, protagonista absoluta de este ejemplar.
Rolls-Royce no reveló el precio del Phantom Hummingbird, aunque su longitud extendida y el nivel de personalización sugieren una cifra de siete dígitos. Como referencia, el Boat Tail, otro proyecto de pieza única de la marca, costó 28 millones de dólares, mientras que el Project Nightingale, su más reciente EV a medida, se ubica cerca de los 10 millones. No se sabe si el comprador del Hummingbird pagó una cifra similar, ni si Rolls-Royce ofrecerá detalles adicionales sobre este encargo en el futuro.


