RUF subastará su único 'Project Dragon' en noviembre por hasta 8 millones de dólares
El diseño corrió a cargo de Tony Hatter, el responsable del Porsche 911 993, y entrega 630 caballos
RUF construyó un único ejemplar del 'Project Dragon', terminado en el tono exclusivo 'Dragon Fire Orange', y Gooding Christie's lo convertirá en la pieza estrella de su primera subasta 'Retromobile New York', programada para el 20 y 21 de noviembre en el Javits Center.
El coche saldrá sin precio de reserva, con una estimación de entre 6 y 8 millones de dólares (entre 5.3 y 7.1 millones de euros al cambio actual). Se trata de un hecho poco común para una firma que rara vez produce modelos únicos y que suele trabajar sobre plataformas existentes del 911.
A diferencia de un restomod o un tuning sobre carrocería ya fabricada, RUF desarrolló el 'Project Dragon' como un encargo a medida, conservando la base mecánica del CTR2 Sport pero con una carrocería de fibra de carbono diseñada específicamente para este auto. El trabajo de diseño corrió a cargo de Tony Hatter, conocido por haber definido las líneas del Porsche 911 generación 993, lo que conecta al coche directamente con la escuela de diseño de Porsche.
El chasis incluye frenos carbocerámicos, suspensión Bilstein PSS10 y una jaula antivuelco integrada por RUF, detalles que apuntan a un auto pensado para rodar y no solo para exhibirse. El motor, un bóxer refrigerado por aire desarrollado a medida, entrega 630 caballos de fuerza a 6,500 rpm, una cifra que lo coloca entre los RUF de carretera más potentes jamás construidos.
Al momento de ingresar al catálogo, el odómetro marcaba apenas 1,220 kilómetros, pese a que el auto fue terminado hace varios años. David Brynan, especialista senior de Gooding Christie's, lo describió como una de las pocas creaciones verdaderamente únicas de RUF, heredera del espíritu del Yellowbird y del CTR2 original.
La venta sin reserva significa que el coche se adjudicará al mejor postor sin importar el monto final, una condición que suele atraer mayor interés entre coleccionistas serios. Falta por confirmar quién encargó originalmente el auto y si su comprador final lo mantendrá como pieza de colección o lo llevará a rodar, tal como su chasis parece exigirlo.


