Un comprador halla seis Corvette clásicos en Texas y solo se queda con dos por $175,000 dólares
Los elegidos son un 1965 y un 1967 con motores 396 y 427 originales; los otros cuatro quedaron fuera por problemas de autenticidad
John Clay Wolfe, dueño de la empresa GiveMeTheVIN dedicada a la compraventa de autos de colección, llegó a un predio cerca de un estacionamiento de casas rodantes en las afueras de Corpus Christi, Texas, con la intención de comprar seis Chevrolet Corvette clásicos acumulados por una misma familia durante más de cuarenta años. 'Quiero comprarlos todos, esa es mi meta', dijo antes de sentarse a negociar.
La familia había comenzado a coleccionar Corvette desde principios de la década de 1980 y llegó a reunir entre 30 y 40 unidades con el paso del tiempo. Algunos autos funcionaron como vehículos diarios, mientras que otros quedaron como proyectos de restauración inconclusos, lo que generó un lote con condiciones y valores muy desiguales entre sí.
Los vendedores pedían $390,000 dólares por el paquete completo de seis autos. Wolfe había calculado una oferta cercana a los $300,000 dólares y fijó $320,000 dólares como su límite absoluto. Como la brecha entre ambas cifras nunca se cerró, decidió concentrarse únicamente en los dos ejemplares más valiosos del grupo.
El trato final fue de $175,000 dólares por un Corvette convertible 1965 y un Corvette convertible 1967, ambos con números de serie originales (matching-numbers) en motor y chasis. 'Definitivamente nos llevamos los dos mejores autos del grupo', afirmó Wolfe tras cerrar la compra.
El 1965 monta un V8 396 pulgadas cúbicas con 425 caballos de fuerza, acoplado a una transmisión manual de cuatro velocidades; Chevrolet fabricó apenas 2,157 unidades de ese año con esa configuración de motor. El 1967, el más reciente y potente del par, equipa un V8 427 pulgadas cúbicas con 435 caballos de fuerza, alimentado por tres carburadores de dos bocas y también con caja manual de cuatro velocidades.
Los cuatro Corvette que se quedaron en Texas mostraban defectos que afectaban su valor como piezas de colección: un modelo 1954 conservaba un motor Blue Flame de seis cilindros de estilo original, un 1962 retenía su bloque original con caja de cuatro velocidades, un 1964 había sido convertido de inyección a carburador, y un 1967 modificado perdió su estatus de números originales al recibir un sistema de inyección de un modelo posterior.
Para Wolfe, la diferencia entre un auto de colección serio y un proyecto a medio terminar está en los números grabados en el metal. 'Puedes pasarte todo el día viendo pintura y cromo, pero a veces la parte más valiosa de todo el auto es un numerito grabado en una esquina rara', explicó. Su consejo final para quien busque un Corvette similar fue directo: comprar autos ya terminados, y evitar así los dolores de cabeza de una restauración ajena.


