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Toyota quiere venderle sus nuevos motores de combustión a otras marcas

La automotriz espera facturar 1,700 millones de dólares al año por esta vía para 2032

Redacción DSC 28 de octubre de 2026 · 07:10 2 min de lectura
Foto: motor1.com

Toyota desarrolla una nueva familia de motores de combustión interna y busca convertirla en un negocio que trascienda sus propios modelos. Según Automotive News, la automotriz japonesa proyecta generar alrededor de 1,500 millones de euros (1,700 millones de dólares) anuales por venta externa de motopropulsores para 2032, con una meta de 500 millones de euros (562 millones de dólares) en pedidos durante este año y entregas que arrancarían en 2027.

La apuesta importa porque va a contracorriente de la industria: mientras la mayoría de los fabricantes se concentra en actualizar motores existentes para cumplir con normas como Euro 7 y destina sus recursos a la electrificación, crear una familia de motores completamente nueva en 2026 es prácticamente una rareza. Toyota insiste en que la combustión seguirá siendo relevante por años y quiere que otros paguen por su tecnología en lugar de guardársela.

Toyota no ha confirmado clientes, pero ya tiene vínculos evidentes con varias marcas japonesas: es dueña absoluta de Daihatsu, controla el 21.5 por ciento de los derechos de voto de Subaru y posee el 5.1 por ciento de Mazda. Esa red representa un ecosistema de producción de aproximadamente 16 millones de vehículos al año, más de la mitad con insignias Toyota, Lexus o Daihatsu. La compañía ya provee tecnología híbrida al Mazda CX-50 y al Mazda2 europeo, además de componentes eléctricos para los híbridos de Subaru, mientras Suzuki utiliza distintos motores Toyota desde hace tiempo.

Sin embargo, no todos los socios están dispuestos a subirse al proyecto sin condiciones. Mazda desarrolla su propio sistema híbrido para el rediseñado CX-5, acompañado de un motor de cuatro cilindros llamado Skyactiv-Z, al que la propia marca describe como el 'motor de combustión interna ideal'. Subaru, por su parte, mantiene su compromiso con los característicos motores boxer de configuración horizontal y trabaja para alcanzar un 50 por ciento de eficiencia térmica. En 2024, las tres marcas anunciaron una colaboración conjunta para el desarrollo de motores.

La nueva familia de Toyota incluye un motor de 1.5 litros de cuatro cilindros atmosférico, una versión turbo del mismo bloque y un 2.0 litros turbo también de cuatro cilindros. El 1.5 turbo buscará igualar la potencia de un 2.5 atmosférico convencional, mientras que el 2.0 turbo apunta a superar al actual motor de 2.4 litros turbo de la marca con mejor rendimiento de combustible. Todos se diseñaron pensando en la electrificación: los motores pequeños trabajarán junto a sistemas híbridos y el 2.0 turbo podrá operar de forma independiente o como parte de un conjunto electrificado.

El plan de ventas externas no incluye, por ahora, el V8 biturbo de 4.0 litros desarrollado para el GR GT. Ese motor podría terminar en otro modelo de alto perfil, posiblemente un Lexus o un Century, la marca independiente que hoy ocupa la cúspide de la jerarquía de Toyota.

Falta conocer qué marcas firmarán los primeros contratos y si clientes fuera del círculo cercano de Toyota, como Subaru o Mazda, decidirán adoptar estos motores en lugar de sus propios desarrollos. Las entregas de los nuevos motopropulsores comenzarían en 2027, aunque Toyota todavía no revela precios ni modelos específicos que los usarán.

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