Uber traerá taxis sin conductor a Madrid antes de que acabe 2026
La DGT autoriza los primeros 20 vehículos de nivel 4 que WeRide y Avomo operarán en la capital
Madrid se convierte en la primera ciudad europea donde Uber pondrá a rodar taxis autónomos, después de que la DGT autorizara la circulación de vehículos de pasajeros de nivel 4 en el marco del programa ES-AV. El permiso llega tras meses de negociación y marca el primer paso regulatorio para un servicio comercial de este tipo en España.
Para el aficionado a la movilidad, el hito importa porque saca la conducción autónoma comercial del terreno de Estados Unidos, donde Waymo ya opera en San Francisco, Austin o Las Vegas, y la trae por primera vez a suelo europeo. Madrid se adelanta así a otras capitales del continente en un experimento que combina tecnología china, gestión española y la plataforma de Uber.

El proyecto reúne a tres actores: Uber pone la app desde la que se solicitarán los viajes, la china WeRide aporta los vehículos autónomos GXR, y Avomo, la división de movilidad de MooveCars, se encarga de la operación y el mantenimiento de la flota. La Comunidad de Madrid respalda la iniciativa y ha ofrecido la capital como campo de pruebas.
La autorización de la DGT no habilita todavía el servicio comercial. Por ahora permite arrancar una fase de preparación con 20 vehículos que mapearán la ciudad, validarán rutas y realizarán las primeras pruebas en zonas determinadas. Se trata de nivel 4 según la escala SAE: los coches pueden circular sin intervención humana dentro de un área definida, pero durante esta fase seguirá habiendo un operador sentado al volante para supervisar el trayecto.


Uber y WeRide calculan que las operaciones comerciales podrían arrancar a finales de 2026, es decir, en menos de tres meses si se cumple el calendario. Madrid será la cuarta de 15 ciudades donde ambas empresas planean desplegar el servicio, con hasta 11 mercados activos para 2030 y la meta de sumar decenas de miles de vehículos autónomos en circulación a nivel global.
Falta por conocer en qué zonas exactas de Madrid circularán los primeros taxis y cómo responderán ante el tráfico, los cruces complicados y las situaciones imprevistas típicas de una ciudad grande. La experiencia en Austin y San Francisco deja precedentes mixtos, con robotaxis atascados en rotondas o invadiendo vías de tranvía por error.
Pese a esos tropiezos, la aceptación del público parece sólida: una encuesta de Obi, comparador de precios de transporte compartido, encontró que el 70% de los usuarios prefiere un taxi sin conductor a uno tradicional, aunque cueste hasta un 41% más caro, citando privacidad y menos interacción social como motivos principales.


