Alemania rebaja impuestos a la gasolina y el diésel para frenar precios que rozan los 3 euros
La medida costará 2,500 millones de euros y solo durará tres meses, del 1 de octubre al 31 de diciembre
El precio medio semanal de la gasolina en Alemania alcanzó los 2.27 euros por litro y el del diésel llegó a 2.43 euros, según datos del club automovilístico ADAC, con algunas estaciones marcando ya más de 3 euros por litro. Ante esta escalada, el Gobierno alemán anunció que del 1 de octubre al 31 de diciembre reducirá 14 céntimos el impuesto que grava ambos combustibles, un alivio que al sumar el IVA no aplicado se traduce en unos 17 céntimos por litro para el conductor.
Para quien llene un tanque de 50 litros, el ahorro rondará los 8.50 euros; en uno de 60 litros, unos 10.20 euros. La medida no sale gratis para las arcas públicas: costará 2,500 millones de euros repartidos entre el Gobierno federal y los Länder. Berlín ya había aplicado una rebaja similar entre mayo y junio de este año, pero los precios volvieron a subir en cuanto terminó el plazo.

El contraste con el resto de Europa es notable. Según el boletín de la Comisión Europea del 24 de septiembre, la gasolina 95 costaba en promedio 1.925 euros en España frente a 2.219 euros en Alemania ese mismo día, mientras el diésel se ubicaba en 1.918 euros en territorio español contra 2.461 euros en el alemán. Malta, en el otro extremo, registraba 1.340 euros por litro de gasolina y 1.210 por el de diésel.
España atraviesa un escenario distinto: aplicó una reducción escalonada del Impuesto sobre Hidrocarburos de 15 céntimos en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre, además de una ayuda adicional para el gasóleo que elevó el apoyo total a 20 céntimos por litro. Ese esquema termina el 30 de septiembre y, a diferencia de Alemania, no existe todavía una rebaja aprobada para octubre, salvo que se active una cláusula automática si los precios se disparan de nuevo.


Francia, por su parte, optó el 22 de septiembre por ampliar las ayudas a los llamados grands rouleurs (grandes conductores) y destinar los ingresos fiscales extra generados por el encarecimiento del combustible a nuevas medidas de apoyo, con un costo estimado de 450 millones de euros. Mientras tanto, Alemania ya trabaja en un plan más ambicioso: negociar con las petroleras un tope directo al precio del litro, tomando como referencia los modelos de Luxemburgo y Bélgica, con la meta de tenerlo listo antes del 1 de enero de 2027, aunque todavía sin cifra definida.


