El Jaguar XJR-9 ganador de Le Mans 1988 vuelve a pista, intacto y sin restaurar
El piloto Ben Collins probó el monoplaza con su motor V12 original de 700 caballos, sacado directo del museo
El Jaguar XJR-9 que ganó las 24 Horas de Le Mans en 1988 salió de su resguardo en un museo para rodar de nuevo, con toda su mecánica y carrocería originales de aquella carrera. El piloto Ben Collins, conocido por su paso como 'The Stig' en Top Gear, tuvo acceso al auto para su canal de YouTube y lo llevó a pista sin que el equipo le hiciera ninguna modificación de puesta a punto moderna.
Para los aficionados al automovilismo histórico, encontrar un auto de competencia que conserve intacta su configuración de carrera -sin restauraciones posteriores ni actualizaciones- es poco común. La mayoría de los coches de este calibre terminan modificados para exhibiciones o eventos de demostración, lo que hace que esta corrida con el XJR-9 original sea un registro valioso de cómo se sentía manejar un Grupo C de finales de los años ochenta.

El XJR-9 nació del regreso de Jaguar al automovilismo en los años ochenta, cuando Tom Walkinshaw Racing llevó al Jaguar XJS al podio del Campeonato Europeo de Turismos. Ese éxito abrió la puerta para que el mismo equipo desarrollara el XJR-9 y lo inscribiera en la categoría Grupo C. El auto monta un motor V12 de 7.0 litros atmosférico con 700 caballos de fuerza, un bloque tan grande que su peso resultaba comparable al de los motores turboalimentados de la competencia pese a no tener sobrealimentación.
La carrocería del XJR-9 es notablemente más corta que la de otros autos de Grupo C de su época, resultado de un desarrollo hecho en túnel de viento con banda rodante. Esa forma aerodinámica se construyó sobre un monocasco completamente de fibra de carbono, lo que le dio una rigidez estructural superior a la de sus rivales. Aun así, el motor montado al frente, pesado y colocado relativamente alto en el chasis, definió el comportamiento del auto en curva.


Durante la prueba, Collins señaló que la visibilidad desde la cabina es prácticamente solo pista y cielo, sin los obstáculos que suelen simular los videojuegos con los pilares A. También describió una dirección pesada en curvas cerradas, producto de una geometría calibrada para mantener estabilidad a 240 millas por hora en la recta de Mulsanne durante Le Mans, no para un circuito reducido. La caja de cambios conserva su relación original de carrera, lo que obligó al piloto a manejar con cuidado para no forzar una pieza de museo mientras el V12 rugía bajo la icónica librea Silk Cut.

