Un dueño convierte su Citroën 2CV en camper sin tocar su apariencia clásica
La cama artesanal mide 2.5 metros pese a que el coche original no llega a los 4 metros de largo
Bernd, propietario de un Citroën 2CV, transformó su coche en una pequeña camper artesanal sin alterar su carrocería ni su aspecto exterior. Por fuera, el vehículo luce como cualquier 2CV de serie; por dentro, esconde una cama y una cocina compacta pensadas para pasar la noche sin necesidad de una furgoneta.
La conversión interesa porque demuestra que el apego al 2CV original va más allá de la nostalgia: varios propietarios siguen usando el modelo clásico para viajar, décadas después de su producción y justo cuando Citroën presentó en el Salón de París una nueva versión furgoneta del icónico modelo.

El reto principal fue el espacio. El 2CV mide apenas 3.86 metros de largo, pero Bernd logró construir una superficie para dormir de 2.5 metros aprovechando la zona trasera, suficiente para su propia estatura de 1.92 metros. La altura interior de la zona de descanso no supera 1.22 metros, por lo que el confort se limita a lo esencial.
La solución para dormir parte de la banqueta trasera original, modificada para plegarse y convertirse en cama. El almacenamiento se concentra en los huecos bajo el asiento, sin armarios ni módulos voluminosos, e incluye un mecanismo para colocar una barra de apoyo y un sistema para evacuar el agua hacia el exterior. La cocina es igual de austera: utensilios básicos y una reserva de un litro de agua.


Bernd también modificó aspectos mecánicos del coche, entre ellos el sistema de arranque, que conservó con manivela, una pieza cada vez más escasa para los 2CV en circulación. La camperización, hecha de forma artesanal y sin acabados profesionales, cumple su función: permitir una escapada de una o varias noches sin desmontar nada del coche ni renunciar al diseño que hizo famoso al modelo francés.


