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Un Ferrari Dino GT4 de 1975 viajó 600 millas para afinar sus carburadores Weber

Cada uno de los cuatro carburadores esconde más de mil combinaciones posibles de surtidores

Redacción DSC 16 de octubre de 2026 · 12:40 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

Un propietario de un Ferrari Dino GT4 de 1975 recorrió 600 millas hasta un taller en Whippany, Nueva Jersey, para resolver un problema que ningún otro mecánico había logrado corregir: el V8 del auto, capaz de girar hasta las 7,500 rpm, titubeaba dos o tres latidos antes de responder al arrancar desde un alto total.

El caso importa porque expone el verdadero costo oculto de restaurar un clásico italiano: no basta con que el auto arranque y ruede, hace falta que el corazón mecánico funcione como lo hacía hace cinco décadas, algo que pocos talleres modernos dominan con los carburadores originales.

Foto: hagerty.com

El dueño había pasado un año ajustando por su cuenta los cuatro carburadores Weber del Dino, sin lograr afinar del todo la respuesta del motor. Varios talleres en Detroit le devolvieron el auto con la misma respuesta: así se comportaban los autos de hace 50 años. Buscando una segunda opinión, dio con Steve Markowski, especialista de 49 años que trabaja en un taller compartido en Nueva Jersey y que ha afinado motores Ferrari desde la secundaria, heredero del oficio de su padre Peter Markowski, fundador en 1985 de Restoration and Performance Motorcars en Vermont.

Cada carburador Weber del Dino cuenta con cuatro surtidores, uno por cilindro, además de un tornillo de mezcla de ralentí ajustable. Como cada surtidor afecta a los demás, existen más de mil combinaciones posibles de ajuste. Markowski explicó que el manual de fábrica original de Ferrari ya no sirve como referencia exacta: la planta hizo cambios durante la producción que nunca quedaron documentados, y el combustible moderno se comporta distinto al de los años setenta.

Foto: hagerty.com

El proceso de prueba y error tomó buena parte de un día completo. Markowski probó primero con los surtidores de ralentí, sin resultado, y después sustituyó los tubos de emulsión, cilindros de bronce de tres pulgadas perforados con orificios que generan la mezcla de aire y combustible. Cada cambio exigió al menos 45 minutos entre ajuste y prueba de manejo, un ciclo que repitió durante horas hasta encontrar una combinación que, por el momento, pareció corregir el comportamiento del motor.

El propietario documentó el proceso para la revista Hagerty Drivers Club, donde ha narrado durante cinco años la restauración de este Dino GT4. El taller decidió dejar reposar el ajuste una noche antes de confirmar si la solución es definitiva, en un proceso que, según el propio Markowski, puede tomar cinco días si es necesario.

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