Un Ferrari Testarossa lleva más de 20 años abandonado en una villa de Cannes
El V12 de 390 caballos permanece bajo una simple lona, con las llantas hundidas en el suelo por neumáticos ya desinflados
Un Ferrari Testarossa permanece inmóvil desde hace más de dos décadas en el patio de una villa en Cannes, Francia, cubierto apenas por una funda y una manta en una pérgola sin techo. La cuenta de Instagram The Rustyle Oxyde, dedicada a documentar autos franceses olvidados bajo polvo y óxido, publicó las primeras imágenes del hallazgo.
El dato importa porque el Testarossa es uno de los Ferrari más icónicos de los años 80: Pininfarina lo diseñó con sus características branquias laterales y Maranello produjo poco más de 7,000 unidades entre 1984 y 1991. Hoy es pieza de colección, y una edición especial fabricada para el sultán de Brunéi se vendió hace cuatro años en más de 1.7 millones de euros en subasta.

El usuario Jacques Le Barbier, que publicó fotos adicionales en el grupo de Facebook Abandoned Cars, aseguró que el auto no se mueve de ese lugar desde hace más de 20 años, y en otro comentario elevó la cifra a 26 años. Ambas fuentes coinciden en que resulta prácticamente imposible sacarlo del sitio donde quedó varado.
Las imágenes muestran los neumáticos completamente desinflados, con las llantas apoyadas directamente sobre el suelo, señal de que el auto ha permanecido parado sin recibir mantenimiento alguno durante todo ese tiempo. El frontal, visible en una de las fotografías sin la funda puesta, confirma que se trata efectivamente de un Testarossa.


El modelo original equipaba un motor V12 de 4.9 litros con 390 caballos de potencia, capaz de alcanzar casi 300 km/h de velocidad máxima al debutar en 1984. Ese desempeño lo convirtió en uno de los superdeportivos más deseados de su década, lo que vuelve más llamativo su estado actual de abandono a la intemperie.
No es el primer caso documentado de un Testarossa olvidado por años: en 2022 se subastó un ejemplar que había pasado dos décadas sin moverse, aunque ese permaneció resguardado en un garaje y por lo tanto en mejor estado de conservación. El de Cannes, expuesto directamente a la intemperie bajo una simple lona, enfrenta un deterioro mucho mayor.
Por ahora no se sabe si el propietario planea restaurarlo o si el auto seguirá acumulando óxido en ese rincón de la villa. Cualquier intento de devolverlo a circulación exigirá una restauración profunda, dado el daño que dos décadas de exposición al clima han causado en neumáticos, carrocería y mecánica.


