Alpina B10 Bi-Turbo: la berlina de 360 CV que se comparó con el Concorde
Solo 507 unidades alcanzaron 290 km/h y costaron el doble que un BMW M5 E34 nuevo
A finales de los años 80, Alpina tomaba un BMW 535i recién salido de fábrica y lo transformaba en una de las berlinas más veloces del planeta. El B10 Bi-Turbo alcanzaba 290 km/h de velocidad máxima, una cifra que le permitía codearse con el Ferrari F40 y el Lamborghini Diablo, y que Alpina no dudó en promocionar junto a imágenes del Concorde, el avión comercial más rápido de la historia.
El dato importa porque pocas berlinas de cuatro puertas han logrado ese equilibrio entre lujo, comodidad y prestaciones extremas sin sacrificar espacio para cuatro pasajeros y su equipaje. El periodista Paul Frère llegó a describirlo en Road & Track como 'el mejor coche de cuatro puertas del mundo', una sentencia que resume por qué el modelo sigue siendo referencia entre coleccionistas casi cuatro décadas después.

Bajo el cofre, Alpina reconstruía el seis cilindros en línea de 3.5 litros con pistones forjados, cilindros rectificados, árbol de levas nuevo y dos turbos Garrett T25 que soplaban hasta 0.78 bares, controlables desde un dial llamado Ladedruck ubicado junto a la palanca de cambios. El resultado: 360 caballos a 6,000 rpm y 520 Nm de par a 4,000 rpm, con el 90% de ese torque disponible desde las 2,500 revoluciones. La caja de cambios original del 535i no resistía esa entrega de fuerza, así que Alpina instaló una Getrag de cinco velocidades con embrague reforzado y diferencial autoblocante en el eje trasero.
Las cifras de aceleración todavía sorprenden: 0 a 100 km/h en 5.6 segundos y 0 a 200 km/h en 19.7 segundos, marcas logradas en 1989, cuando un Lamborghini Diablo hacía el primer tramo en 4.5 segundos. Alpina también reforzó los frenos con discos ventilados de 332 mm y pinzas de cuatro pistones al frente, más 300 mm con dos pistones atrás, superando al propio BMW M5 E34 en capacidad de frenado.


El precio reflejaba la exclusividad del proyecto: 146,000 marcos alemanes, el doble que un M5 E34 nuevo, producto de una inversión de desarrollo de 3.2 millones de dólares. Aun así, se convirtió en el modelo más vendido de Alpina hasta esa fecha, aunque la producción total apenas llegó a 507 unidades, una cifra comparable a la rareza del Porsche 959, del que se fabricaron 337 ejemplares.
Las últimas 50 unidades estrenaron una parrilla con riñones más anchos, similar a la de los modelos V8 de la marca, y el ejemplar final nunca llegó a venderse: Alpina lo conserva en su colección privada, todavía en condición impecable. El B10 Bi-Turbo terminó por consolidar a Alpina como fabricante independiente, reconocimiento que la firma alemana arrastraba desde 1987 y que la llevó a asignar numeración de chasis propia, separada de BMW, a cada uno de sus modelos.


