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Un hot rod Ford de 1928 cambia transmisión y color tras recorrer apenas 300 millas

El roadster usa un motor flathead francés de origen militar con 268 pulgadas cúbicas de desplazamiento

Redacción DSC 26 de octubre de 2026 · 18:40 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

Un propietario adquirió hace nueve años un hot rod basado en un Ford de 1928 que lucía condición de exhibición y apenas 300 millas en el odómetro, pero decidió modificarlo a fondo pese a su estado casi nuevo. El auto monta un motor flathead construido por H&H a partir de un bloque francés de origen militar, réplica de los Ford de 1946 a 1948, con un kit stroker que lleva el desplazamiento a 268 pulgadas cúbicas.

El conjunto mecánico original incluía un árbol de levas Isky de 3/4, cabezas Navarro con relación de compresión 9:1 y un múltiple de admisión Offenhauser triple con tres carburadores Stromberg 97, de los cuales solo uno funcionaba. El dueño reemplazó ese múltiple por uno Fenton de dos carburadores y reconstruyó uno de los Stromberg originales para dejar el motor con dos carburadores operando correctamente.

Foto: hagerty.com

La transmisión original, una Ford de tres velocidades de 1941 para pickup, se combinaba con una flecha cardán encerrada que terminó por trabarse debido a un rodamiento mal lubricado durante su ensamble. El propietario aprovechó la falla para sustituir todo el sistema por una flecha abierta y una transmisión BorgWarner T-5 de cinco velocidades, trabajo que realizó un taller especializado en North Ogden, Utah, y que requirió adaptar el eje trasero Winters Nostalgia quick-change y fabricar un adaptador para acoplar la T-5 al motor flathead.

El auto conserva su carrocería de acero tipo Brooksville sobre un chasís de Ford Model A de 1928, con tablero estilo Ford de 1932 y un parabrisas de reproducción tipo 1928-29 cortado dos pulgadas. Las ruedas de rayos Kelsey-Hayes de 16 pulgadas al frente y Wheel Vintiques de 15 pulgadas atrás se completaron con tres rines adicionales Kelsey-Hayes para sustituir las piezas traseras originales, que no combinaban con el resto del juego.

Foto: hagerty.com

El color original, un azul Ford que cubría motor, transmisión, ruedas, eje y frenos delanteros, fue sustituido por rojo, decisión que el propietario consideró más apropiada para un hot rod de carrocería negra. También retiró la batería del área de la cajuela y la reemplazó por dos baterías selladas de seis volts bajo el asiento, además de instalar tambores de frenos delanteros de aluminio con aletas, réplica de piezas Buick, necesarios porque los tambores planos originales no eran compatibles con las nuevas ruedas.

El vehículo, que pesa 2,100 libras, perdió también su capota original de tipo deluxe de 1930-31, retirada por el propietario al no necesitarla en un clima de inviernos largos y porque, según su experiencia, el auto maneja mejor sin ella ante vientos cruzados. El hot rod se usa únicamente en temporada cálida y continúa en manos de su dueño como un proyecto en evolución constante, fiel a la tradición de que ningún hot rod llega terminado del todo.

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