Beachman convierte un International Harvester Scout 800A de 1970 en eléctrico
La conversión usa el motor y la batería de un Nissan Leaf 2019, pero conserva la caja manual y la tracción 4x4 original
La firma canadiense Beachman, conocida hasta ahora por sus bicicletas eléctricas, abrió una nueva división llamada Special Vehicles Division dedicada a convertir autos clásicos en vehículos eléctricos. Su primer proyecto documentado es un International Harvester Scout 800A de 1970 que pasó años abandonado en un campo antes de recibir un trasplante eléctrico completo.
El taller retiró el motor de gasolina original, pero dejó intacta la transmisión manual de cuatro velocidades. En su lugar instaló un motor eléctrico de 147 caballos (110 kilovatios) tomado de un Nissan Leaf 2019, conectado a la caja original mediante una placa adaptadora hecha a la medida. El resultado conserva pedal de clutch, palanca de velocidades, reductora y tracción en las cuatro ruedas, algo poco común en conversiones eléctricas.
La energía proviene de un paquete de baterías de 40 kilovatios-hora, también extraído del mismo Leaf, que rinde entre 150 y 200 kilómetros de autonomía con una carga completa. La cifra no es sobresaliente, pero resulta suficiente para el uso que le da su propietario: repartir cerveza de su cervecería por las calles de Toronto durante el verano. Una carga completa en un cargador de Nivel 2 toma alrededor de ocho horas.
El proceso incluyó una restauración menor de la carrocería, con reparación de óxido en el piso del lado del conductor, restauración de las rines de acero blancas originales, retapizado de asientos y reconstrucción del tablero. Además, el equipo tuvo que resolver problemas propios de las conversiones: como el motor eléctrico no genera vacío al no tener marcha en vacío, fue necesario instalar una bomba de freno independiente para el sistema de frenos. También se modificó la dirección y se adaptó el tablero para mostrar información del nuevo sistema eléctrico.
Beachman ofrece este tipo de conversiones a partir de 25,000 dólares para vehículos con transmisión manual; las versiones automáticas cuestan más porque requieren desmontar la caja de cambios por completo. La empresa asegura que utiliza componentes probados y de producción masiva, provenientes de autos comerciales, para facilitar el mantenimiento a largo plazo. Su brazo de conversiones más sencillas, sin restauración estética, arranca desde 7,000 dólares.


