China ya rompió su récord de exportación de autos de 2025, con cuatro meses por delante
Los vehículos eléctricos e híbridos enchufables representaron 58.4% de esas exportaciones en agosto
China exportó 6.2 millones de vehículos de pasajeros entre enero y agosto de este año, una cifra que ya supera los 6.1 millones que el país exportó durante todo 2025. Japón, el segundo lugar en el ranking global, cerró el año pasado con 5.1 millones de unidades enviadas al extranjero.
El dato confirma que China consolidó su dominio en la manufactura automotriz mundial en apenas media década. Hasta 2020 el país ocupaba el sexto lugar como exportador, detrás de Japón, México, Alemania, Corea del Sur y Estados Unidos; para 2024 ya lideraba la tabla, primero colocando autos de combustión que perdían terreno en su propio mercado y después con una ofensiva de vehículos eléctricos accesibles y con tecnología competitiva.

Las exportaciones de NEV (autos eléctricos e híbridos enchufables) crecieron 154.7% en agosto frente al mismo mes del año anterior y ya representan 58.4% de todo lo que China envía al exterior, un porcentaje que sube mes con mes. La tasa global de adopción de eléctricos ronda el 25%, mientras que la proporción de eléctricos en las exportaciones chinas está cerca del 50%, lo que convierte a China en el motor que empuja hacia arriba el promedio mundial.
Con cuatro meses restantes del año, las proyecciones apuntan a que China cerrará 2026 con cerca de 9 millones de vehículos exportados, un salto de casi 50% respecto a 2025. Si poco más de la mitad de esas unidades son eléctricas, China habría exportado, ella sola, más autos eléctricos que cualquier otro país en la historia ha exportado autos de cualquier tipo.
El último indicador que China aún no domina es el valor total de sus exportaciones. Alemania sigue por delante gracias al precio promedio más alto de sus autos, pero su cifra va a la baja mientras la china crece con rapidez; ambas líneas podrían cruzarse este año o el próximo. Solo en 2025, China generó más de 100 mil millones de dólares por exportación de autos, un retorno considerable frente a los cerca de 230 mil millones de dólares que invirtió en construir su industria eléctrica.
El contraste con Estados Unidos y Europa es directo: mientras esas regiones discuten aranceles y medidas proteccionistas, China capitaliza una demanda global de eléctricos que otros fabricantes no han querido o podido atender con la misma velocidad ni los mismos precios.


