El 70% de los coches en España duerme en la calle: así buscan resolver la carga eléctrica
Farolas adaptadas en Londres y bordillos con enchufes en Alemania ofrecen hasta 22 kW sin saturar la red
Cerca del 70% de los coches en España, unos 9 millones de vehículos según la OCU, pasa la noche estacionado en la calle y no en un garaje privado. El dato expone el principal obstáculo para la transición al coche eléctrico: sin un lugar fijo donde instalar un Wallbox, millones de conductores no tienen forma sencilla de cargar en casa.
El problema no es menor porque Europa mantiene en la mesa el objetivo de dejar de vender coches de combustión en 2035, aunque la Comisión Europea aplazó a finales de noviembre la votación que decidiría si los híbridos se salvan de esa fecha límite. Mientras la discusión regulatoria avanza, la infraestructura de carga en ciudades no ha seguido el mismo ritmo.

La respuesta más visible hasta ahora han sido los supercargadores de alta potencia, como la red de Tesla, la de IONITY o los cargadores de BYD en China que llegan a 1,500 kW. Pero esta tecnología es costosa y lenta de desplegar: Iberdrola señala que poner en marcha un punto de recarga de media tensión toma en promedio dos años, y en algunos casos hasta 32 meses. Además, según la Agencia Internacional de la Energía, un cargador de corriente continua de 150 kW o más exige entre 14 y 20 veces más potencia nominal que uno doméstico de 7.4 o 11 kW, lo que tensiona la red eléctrica urbana.
Ante estas trabas, varias ciudades europeas apuestan por aprovechar la infraestructura eléctrica ya instalada. En Arnhem, Países Bajos, cerca de la mitad de las farolas junto a estacionamientos tienen un punto doble de carga desde 2021. En Londres, la avenida Sutherland, rebautizada Electric Avenue W9, cuenta con 24 farolas adaptadas que cargan a 22 kW, tras pruebas piloto en Chelsea y Kensington.


En Alemania, la empresa Rheinmetall probó enchufes integrados en los bordillos de las aceras, también a 22 kW. Cuatro puntos acumularon 2,800 sesiones de carga en un año, con 99% de disponibilidad y una media de 18 kW por sesión. Los usuarios calificaron el sistema con 4.38 sobre 5 y hoy sigue operando en Colonia, Düsseldorf y Dortmund. Cada punto cuesta alrededor de 5,000 euros.
Estos sistemas no compiten en velocidad con los supercargadores: 22 kW implica varias horas conectado, pero replican en la calle lo que un Wallbox hace en un garaje, permitiendo cargar durante la noche. Otra propuesta, de la empresa It's electric, plantea postes callejeros que usan la instalación eléctrica de edificios cercanos para evitar conexiones independientes. El reto que queda pendiente es la escala: llevar estas soluciones de proyectos piloto a una red que cubra a millones de conductores sin plaza de garaje.


