El arrecife de neumáticos de Florida que se convirtió en un desastre ecológico de 50 años
Un proyecto de los setenta hundió casi dos millones de llantas frente a Fort Lauderdale; aún quedan 521 mil por retirar
En la década de los setenta, el estado de Florida aprobó hundir cerca de dos millones de neumáticos usados frente a la costa de Fort Lauderdale con la intención de crear el mayor arrecife artificial del mundo. La idea buscaba resolver el problema de gestión de residuos de llantas y, al mismo tiempo, generar un nuevo hábitat para la vida marina y la pesca deportiva.
El resultado fue el llamado Osborne Tire Reef, un campo de neumáticos que terminó haciendo justo lo contrario de lo que prometía. Las correas de acero usadas para atar los neumáticos entre sí se corroyeron con el agua salada, y las ataduras se rompieron en poco tiempo, liberando millones de llantas sueltas en el lecho marino.

Las corrientes y los huracanes posteriores dispersaron esos neumáticos por amplias zonas del fondo oceánico, hasta golpear los arrecifes de coral naturales cercanos. Las formaciones coralinas, que tardan décadas en crecer, resultaron aplastadas por el mismo material que debía protegerlas, un desenlace que convirtió un proyecto ambiental en un problema ecológico de largo plazo.
El Florida Department of Environmental Protection reconoce que la magnitud del daño ha vuelto la limpieza un trabajo de décadas. Desde 2015, equipos de buzos agrupan las llantas en el fondo marino y las izan a bordo de embarcaciones, en una operación que se complica porque muchos neumáticos han sido colonizados por corales y otros organismos.


Antes de retirar cada llanta, los buzos deben despegar con cuidado la vida marina adherida para trasladarla a arrecifes naturales. En una sola campaña de recuperación, el equipo rescató 700 corales: la mayoría regresó a arrecifes naturales y el resto se destinó a proyectos de investigación científica.
Un estudio basado en sondeos realizados en 2019 y 2024 calcula que todavía quedan unos 521 mil neumáticos visibles y sin cubrir por sedimentos en las zonas analizadas. En septiembre de 2025 se firmó un nuevo contrato por cinco millones de dólares para continuar los trabajos de limpieza del fondo marino, en un proceso que arrastra ya más de cinco décadas sin fecha definitiva de conclusión.


