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El Buick Riviera 'Boat Tail' 1971-73 sube de valor mientras su antecesor se hunde

El diseño de Jerry Hirshberg incluía el sistema de tracción MaxTrac, pionero en autos de gran tamaño

Redacción DSC 3 de septiembre de 2026 · 16:20 2 min de lectura
Foto: hagerty.com

El Buick Riviera de tercera generación (1971-1973), apodado 'Boat Tail' por la forma de su cola trasera, registra un alza de 6.3% en su valor de mercado en los últimos tres años, mientras que la segunda generación (1966-1970) cae 2.6% en el mismo periodo, según datos de valuación por condición.

La cifra concreta: un Riviera 1971 en condición #3 (buena) tiene un valor mediano de 20,200 dólares, por encima de los 18,700 dólares del modelo 1966. La brecha se repite entre los últimos años de cada generación: un 1970 se cotiza en 14,800 dólares frente a los 19,400 dólares de un 1973. En condición #2 (excelente), los precios van de los 40,000 a los 50,000 dólares según año y versión.

El diseñador Jerry Hirshberg fue el encargado de convertir al Riviera en una versión de lujo del Corvette Sting Ray de 1963, según la visión original del vicepresidente de diseño de GM, Bill Mitchell. El resultado fue una cola trasera en forma de bala sobre una línea lateral extendida, apoyada en el cambio de plataforma al B-body corporativo de GM, que sumó 3 pulgadas de distancia entre ejes y 2 pulgadas de longitud total respecto a la generación anterior.

Ese salto de tamaño facilitó la integración de MaxTrac, sistema de control de tracción opcional en los Buick grandes desde 1972. Con sensores de velocidad en las ruedas motrices y en las delanteras, el sistema ajustaba el tiempo de encendido del motor para mejorar el agarre en piso resbaloso, una respuesta directa al sistema de frenos antibloqueo 'Sure Track' que Ford ofrecía en el Thunderbird.

Las ventas, sin embargo, no acompañaron la ambición del diseño. El Riviera de 1966 vendió casi 46,000 unidades en su año de debut, pero el Boat Tail de 1971 solo alcanzó las 34,000 transacciones, con cifras similares en 1972 y 1973. La cuarta generación, lanzada en 1974, profundizó la caída de ventas en un segmento de lujo personal que entonces crecía con rivales como el Chevrolet Monte Carlo y el Dodge Monaco.

La era del 'malaise' terminó por opacar al modelo: las nuevas normas de parachoques y emisiones obligaron a reducir la compresión del V8 de 455 pulgadas cúbicas del Buick e integrar válvulas EGR, lo que le restó potencia año con año. Pese a ello, el diseño del Boat Tail se mantiene como referencia de estilo, al punto de haber influido en el sedán Vauxhall Victor FE de 1972 y en el crecimiento sostenido de su valor entre coleccionistas actuales.

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